viernes, 20 de abril de 2007
Bernardo Ptasevich Katzrin 15/02/2007

En Israel el beso es algo muy especial, muchas veces negado, otras prohibido, y seguramente en otras muy apreciado. El beso familiar, el que nos dan nuestros hijos al salir rumbo a la escuela o al regresar, el que damos a nuestra pareja cada vez que nos reencontramos o incluso cuando nos cruzamos en nuestra casa, ¿donde ha quedado? La mayoría de nuestros hijos dicen tener vergüenza de recibir o dar un beso a sus padres ante la mirada de sus amigos o de otras personas. Creo que nuestra adaptación no debería incluir este rubro tan nuestro, el que hace que el amor y el cariño de una familia se mantenga en el mismo nivel que el respeto mutuo. No se puede saludar con un beso a una amiga israelí sin que nos vean como bichos raros. No dejo de añorar lo que nunca represento algo malvado para nosotros. El riesgo de que un beso sea tomado como un abuso lo convierte en algo indeseable y peligroso. Pienso que un beso de amistad no tiene realmente nada de malo y los latinos acostumbramos a saludarnos de esa forma. Para finalizar no podemos dejar de mencionar el beso robado, ese beso que no es autorizado y que representa una violación de los derechos de quien lo recibe sin permiso y en forma agresiva. Tenemos la muestra de un ex Ministro que no solo beso a una joven sin su permiso sino que le agrego connotaciones casi sexuales que le costaron su cargo y seguramente su reputación. Esto nos hace pensar sobre cuales son los límites. Si alguien cree que puede dar un beso amistoso a quien aprecia, pero cuando lo hace recibe una denuncia penal, seguramente va a pensar dos veces antes de repetirlo. Creo que los límites están en la buena fe, no solo en el beso, sino en todos los actos de la vida. Cuando hay buena fe todo tiene solución. El lado malo del límite es la premeditación, hacer algo sabiendo que molestara al destinatario, preparar algo para perjudicar al otro, ESE ES EL LÍMITE en el que todo lo bueno se convierte en malo. Sin embargo no condenemos al beso en si como algo que no esta bien. Podemos perder muchas costumbres con motivo de nuestra klitá, adoptar comidas nuevas, el nuevo idioma, los trabajos difíciles, el estudio… pero si nuestros hijos no nos dan un beso al salir y entrar de casa… ¿que estamos haciendo aquí?

Tags: ALIA, BESO, FAMILIA, RELIGION, COSTUMBRES, ISRAEL

Publicado por javerim @ 23:44  | ALIA un largo camino
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