editorial desde Israel Bernardo Ptasevich 25/01/2007
En los últimos tiempos no hemos dejado de exportar una imagen negativa de Israel a través de hechos internos que tienen gran resonancia en el mundo. Desde un Presidente acusado por violación y otros delitos, una cúpula económica procesada por graves delitos, a sospechas de corrupción que tocan a todo el gobierno llegando incluso hasta el Primer Ministro. Seguramente muchas de ellas serán confirmadas y otras desechadas, pero todas fueron ampliamente difundidas en el mundo. Como si fueran necesarios estos condimentos extras para que el odio o desprecio por Israel y los judíos se reproduzcan en forma alarmante. Es cierto que en todos los países pasan cosas como estas y se tapan, se esconden o se arreglan por la fuerza del poder de turno que se defiende en forma corporativa. Que aquí no jueguen ante la justicia esas diferencias es algo muy bueno, pero convengamos que no nos hace bien en nuestra imagen internacional. Luego de la suspensión de Moshe Katsav como Presidente tenemos la oportunidad de mostrar cual es la tendencia que los israelíes tenemos hacia el futuro.
Varios candidatos se anotaron en la carrera para asumir ese cargo e incluso se habla de la posibilidad de elecciones para el mismo. En mi opinión, Shimon Peres es quien puede representarnos en ese cargo de la mejor forma. El tiene la trayectoria necesaria y un comportamiento ejemplar, una línea de conducta permanente, y todos los contactos en el mundo que reconocen sus condiciones. A esta altura no debemos verlo en forma partidaria, como perteneciente a un sector político sino que el ya es parte de nuestra historia. Debemos considerar que desde donde le haya tocado actuar ha trabajado a favor de la paz sin claudicar en los intereses judíos y del Estado de Israel. Será por lo tanto un interlocutor aceptado por todas las partes, no solamente las involucradas en los conflictos sino también los mediadores y la comunidad internacional. Su designación seria en el idioma de la política una forma de ratificar que Israel desea vivir en paz y que para nosotros shalom no es solamente parte de la letra de nuestras canciones o del saludo cotidiano. Por si sola, esta designación no solucionara los conflictos, ya que se necesitan dos para bailar un tango. Cuando de verdad los palestinos deseen la paz, seguramente tendrán su Estado y no será Israel quien le ponga trabas a su progreso y crecimiento. Ellos sabrán si quieren seguir viviendo en la miseria, seguir matándose y peleando por el poder, seguir odiando y agrediendo al pueblo judío o si deciden algún día pensar realmente en su pueblo y en el futuro de sus hijos que en lugar de ser suicidas puedan mañana ser personas positivas para la vida y para su futuro país. Estoy seguro que Shimon Peres intentará lograr objetivos que lo dejen definitivamente en la galería de los grandes líderes de Eretz Israel y que esta puede ser su última gran tarea en funciones de gobierno. Si así fuera los amantes de la paz le quedaremos agradecidos por siempre.
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