Editorial desde Israel Bernardo Ptasevich 28/12/2006
Termina el año 2006 y comienza el 2007, algo que para el judaísmo no tiene mucha importancia. Sin embargo quienes vivimos en la diáspora acostumbramos evaluar en estos momentos como fue el ultimo periodo y pensar en lo que queremos para el siguiente. Es difícil hacer un balance justo y mucho más difícil un balance racional, cuando están en juego tantas emociones del ser humano. Sentimos bronca por las injusticias, impotencia por no poder solucionar cosas que afectan nuestras vidas, incertidumbre si no vemos un camino para recorrer que contenga al menos algunas certezas, satisfacciones por algunos logros personales o comunitarios, felicidad por los momentos compartidos con la familia y los amigos. Todo ello hace una mezcla de sensaciones que es difícil de absorber o resumir, como el agua y el aceite, todas ellas se mezclan pero no se juntan jamás. El pasado no tiene remedio pero se pueden hacer cosas para cambiar el futuro, ese que representa lo que nos resta por vivir, ese espacio de tiempo donde estarán o no los caminos a recorrer en todos los ámbitos de la vida. Sin embargo no es solo nuestra responsabilidad ni esta solamente en nuestras manos su construcción. Las personas formamos parte de comunidades, de ciudades, países, continentes, razas o religiones y tenemos dentro de esos grupos convicciones que nos han enseñado desde que nacimos. ¿Quien puede culparnos por lo que creemos?, sobre todo si somos sinceros con nuestros sentimientos y si nuestras creencias no hacen mal a los demás. El futuro, ese que no es tan abstracto como parece, se nutre de los hechos y decisiones de muchas personas, generalmente con poder. Cada uno de nosotros solo podemos aportar un granito de arena de esa gran playa. Sin embargo ser indiferente, preocuparse solo por las pequeñas cosas personales sin mirar a nuestro alrededor, haría que no integremos este mundo en el que nos toco vivir. Deseo que para el 2007, todos los ciudadanos del mundo, los ciudadanos de mi país, de mi ciudad y de mi comunidad, hagan los máximos esfuerzos por encontrar caminos que puedan hacer feliz a nuestras familias, y sobre todo a nuestros hijos. Los deseos no son realidades. Sabemos las dificultades que existen y sabemos de donde vienen. Hay gente que se siente iluminada por los más diversos dioses o por poderes sobrenaturales, que lamentablemente quieren terminar con nuestra forma de vida. Es un gran desafió poder resolver este grave problema y hace falta dejar de lado el egoísmo, la desconfianza, los intereses, y los odios raciales y religiosos, para enfrentar en conjunto a quienes desean que desaparezca la civilización occidental. Creo que el gran objetivo es la PAZ MUNDIAL, pero soy también conciente de que se trata de una utopía, en cuanto el mundo tiene en su seno mucha gente trabajando para la destrucción. Busquemos entonces objetivos posibles más pequeños, pero que vayan en ese sentido. Cada zona, región o pueblo que entienda que hay una vida mejor será un escalón hacia la gran utopía.
HAY UNA VIDA MEJOR Y SOLAMENTE PUEDE CONSEGUIRSE EN PAZ.
Tags: 2006, 2007, FUTURO, PAZ, FAMILIA, CONVIVENCIA