sábado, 21 de abril de 2007
Editorial desde Israel Bernardo Ptasevich Katzrin, 14/12/2006

Se debe hacer todo lo necesario para esclarecer este delito. Nuestro natural deseo de conocer lo sucedido y castigar al culpable (o a los culpables) determina un total apoyo moral a los investigadores que trabajan para resolver el caso. Seguramente rige el secreto de sumario. Por ello se retacea información a la población con el fin de no entorpecer las actuaciones. Sin embargo diariamente corren rumores de distintas fuentes, seguramente muchos de ellos fantasiosos y otros quizás con parte o total veracidad. Muchos de ellos son trasmitidos por los mismos niños de las escuelas donde el asesinato de Tair es el tema excluyente. Esos rumores que perturban aun más a las personas son inevitables. Han pasado muchos días desde al fatal episodio y en ese lapso hemos tenido también otro tipo de rumores, en este caso injustificables. La policía y la justicia dieron a conocer en pocos días al menos tres culpables, todos ellos con nombre, apellido, y como si fuera poco fotos y detalles de su actividad laboral. Tuvimos así a un culpable de 56 anos que a los pocos días fue devuelto a la ciudad, donde se lo mira como bicho raro y con temor cuando la gente pasa a su lado. Mas tarde un Kablan de jardinería que seguramente tuvo la desgracia de trabajar allí ese día y ahora un hombre de 29 años que también trabajo allí el día del episodio. Si ellos estuvieron en el lugar del asesinato, cerca del lugar o fueron relacionados por algún indicio, es correcto y necesario investigarlos, e incluso detenerlos para ello. Lo que no se puede concebir es que se difundan y publiquen sus nombres y sus fotos en una etapa de averiguaciones.

Aun que entre ellos estuviera el asesino de Tair Rada, (cosa que dudo), algunos de ellos no tienen nada que ver con el hecho. ¿Quien les quitara luego el rotulo de sospechosos, y quien les devolverá su prestigio, buen nombre y honor? ¿Quien los asistirá si pierden su trabajo, la confianza de sus empleadores o clientes, e incluso la discriminación de su círculo de relaciones y de la población de la ciudad? ¿Cómo se puede sentir alguien inocente y ajeno al hecho al ver su foto y su nombre en los diarios, páginas web, televisión, y cuanto medio de difusión exista? Me preocupa como sociedad que todo sea igual. Quiero saber que los culpables verdaderos estén presos y paguen por lo que hicieron y seguiremos reclamando justicia. Pero también quiero vivir en un país donde los derechos del ser humano sean respetados. Rechazo abiertamente la difusión sin sentido de nombres y fotos de personas a las que no se les ha comprobado un delito.

Hay cosas que son irreparables. La muerte de Tair es una de ellas y la más importante, el dolor de los padres no tiene ni tendrá remedio, y quitar los derechos fundamentales y el respeto al ser humano es imperdonable.

Tags: TAIR, CULPABLES, INVESTIGACION, RUMORES, DERECHOS

Publicado por javerim @ 0:37  | KATZRIN MI CIUDAD
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