Editorial desde Israel Bernardo Ptasevich 25/10/2006
La UN nos vuelve a dar un ejemplo de cómo se mide con distinta vara según quien infringe las normas o las leyes internacionales. Si bien es cierto que Corea del Norte ha llegado mas lejos que Irán al detonar una bomba nuclear, la rapidez de las sanciones en su contra contrasta con la forma en que siguen haciéndose los distraídos cuando se trata de sancionar al plan nuclear Iraní. Suponen que el plan Iraní amenaza en primer lugar a Israel y a los judíos, que solo representa un peligro para ellos. Corea del Norte en cambio es sentida por muchos como amenaza más visible para varios de los países miembros del consejo y de la UN. Por ello y confirmando que a nadie le interesa cuando Israel corre peligro de agresiones, se prorrogan indefinidamente las sanciones contra Irán y aparecen muy rápidamente las que condenan a Corea del Norte. Una bomba nuclear es una bomba nuclear, todos sabemos que sucederá con ellas. En manos de gente inescrupulosa y fanática pueden terminar con el mundo entero. Por ello quienes confían en que Israel es el objetivo final están cometiendo un grave error. Puede que sea el primer objetivo, pero inmediatamente los mismos que hoy se hacen los distraídos pasaran a los primeros lugares como próximas victimas. Ahora vendrá el enojo de Corea del Norte, sus amenazas, del mismo modo como ya vinieron y seguirán llegando las de Irán. ¿Y ante eso que haremos? ¿Otra vez la inmovilidad? ¿Otra vez patear la pelota hacia adelante? Entiendo que es difícil tomar medidas o resolver dar pasos concretos. Sin embargo todo lo que no pueda manejarse ahora sucederá de todos modos y en forma mucho mas grave en poco tiempo. ¿O somos tan egoístas que queremos dejar ese problema a nuestra próxima generación, a nuestros hijos, a pesar de saber que en ese entonces no podrán resolverlo y que solo les quedara la opción de someterse a estos "locos de la guerra"? Si dejamos que un niño tenga una golosina con la condición de guardarla y no comerla ya sabemos que sucederá. Eso no es razonable. Demos la posibilidad de armas nucleares a Corea del Norte o a Irán, dejemos que las desarrollen y las tengan listas para disparar pero que sepan que no pueden usarlas. Luego si lo hacen, y es seguro que lo harán…ya no podremos ver como los castigaremos porque todo habrá desaparecido. ¡Que poco amor le tenemos a la vida, que poco amor tenemos por nuestro mundo, que poco amor a nuestros hijos como para dejarles semejante herencia! Lamentablemente cuando pensamos que es lo mejor que podemos decidir hacer hoy o que será posible hacer mas adelante cuando ya este disponible ese arsenal, no se nos ocurre ninguna solución razonable, ninguna negociación posible donde la lógica y el amor a la vida se sobrepongan sobre la locura y el deseo de muerte. Todas las opciones terminan siendo violentas, represivas, agresivas y con resultados inmediatos indeseados. Por ello esta terrible reflexión nos dejara pensando y seguramente sin respuestas. ¿Quien tiene una solución? ¿Quien tiene un plan razonable? ¿Existe alguna alternativa real para esta situación? ¿O vamos directamente a la muerte por todos los caminos?
Los tiempos se terminan. Millones de personas que amamos la vida y al mundo en que vivimos queremos encontrar una forma de seguir adelante. Mientras tanto otros millones de personas trabajan día y noche para la destrucción y la aniquilación del planeta. No se trata solo de dos o tres locos que se creen iluminados, eso seria una simplificación terrible. Estamos como un perro corriendo detrás de su cola. Las soluciones son tan parecidas al problema que no se ve una solución posible. Quienes producen estos terribles hechos deberían saber que también vendrán con nosotros al fin del mundo. Si esto no les importa tal como lo manifiestan actualmente y si no detienen esta carrera nuclear, vamos hacia ese terrible destino.