S?bado, 21 de abril de 2007
Editorial desde Israel Bernardo Ptasevich 18 10 2006

El valle de Ajula esta recibiendo una ALIA de grullas mucho mayor que la de temporadas anteriores. Ellas han decidido volver a Israel porque las hemos tratado muy bien anteriormente en su paso desde Europa (escapando de la sequ?a) hacia ?frica. Son cada temporada una gran atracci?n tur?stica para la zona, representando beneficios e ingresos pero tambi?n un problema. El a?o pasado se gastaron 250.000 shekel en alimentarlas con el fin de que no se perjudiquen nuestros agricultores. Este a?o se necesitar? un mill?n de shekel para abastecerlas, cifra que aun no se ha recaudado. Como las grullas no entienden hebreo no habr? forma de explicarles que estamos en crisis, que no hay presupuesto, o cualquier otro argumento con el que podemos sorprender a los humanos. Por lo tanto ellas comer?n todo lo que encuentran a su paso. No habr? muro que pueda detenerlas, normas ni artima?a alguna. Como cualquier ser vivo luchar? por su supervivencia sin fijarse quien es el due?o de su alimento. Quiz?s esta simp?tica pero dif?cil situaci?n nos sirva para reflexionar un poco sobre otros temas. Esta claro que cada uno puede hacerlo de acuerdo a sus necesidades o intereses. Se me ocurre entonces aprovechar la ocasi?n para pensar sobre la alia real, la de las personas que dan el paso de subir a Eretz para continuar desarrollando su vida en Israel. Pienso que no es bueno que se traigan olim en forma indiscriminada sin haber programado adecuadamente como se acompa?aran sus pasos durante un tiempo razonable, como ser? su adaptaci?n, como podr?n cumplir con sus necesidades b?sicas y como se insertar?n en el mercado laboral. Los olim no son como las grullas que vienen solo de paso. Si se cumple el ciclo correcto del sistema de alia no deber?an tener que volver a su punto de origen. Ser?a muy malo si esos fueran los resultados de nuestra ley del retorno. Nuestros olim, que al llegar se convierten en israel?es, deben tener la oportunidad de recorrer un camino dif?cil pero con determinadas certezas, un camino en el que sientan que son parte importante de esta sociedad, en el que se sientan ?tiles a su familia y a si mismos. Deben sentir que si superan esas dificultades l?gicas que representan el cambio de idioma, de costumbres y de entorno, tendr?n aqu? un futuro razonable y promisorio. No deben sentirse de paso como estas grullas cuyo ?nico objetivo es sobrevivir a cualquier precio hasta alcanzar otro destino. Necesitamos que en poco tiempo se empiece a trabajar para realizar los cambios necesarios tanto para la etapa previa como para un periodo suficiente despu?s de la llegada de los olim. De nada vale echar culpas anteriores. No se equivoca quien nada hace. De nada valen las protestas sin propuestas, las quejas sin aportar ideas o la b?squeda de un chivo expiatorio a quien cargar las culpas. Sin embargo debemos presionar con fuerza y en forma fundamental con nuestra participaci?n y nuestra ayuda en los trabajos necesarios para que estas variantes se produzcan. Tomemos lo bueno y cambiemos lo que la experiencia muestra que no ha salido bien sin pensar siquiera en premeditaci?n o malas intenciones. Pongamos al ser humano y a la familia como centro de todos los cambios. Seguramente lograremos que muchos futuros olim se sientan m?s israel?es y felices de haber tomado la decisi?n de ser parte de este maravilloso proyecto que es Israel.

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Tags: ALIA, OLIM, ISRAEL, LATINOS

Publicado por javerim @ 1:15  | ALIA un largo camino
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Publicado por Invitado
Mi?rcoles, 23 de marzo de 2011 | 17:58

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