S?bado, 21 de abril de 2007
Editorial desde Israel Bernardo Ptasevich 5/10/2006

Hace pocos d?as viaje Tel Aviv y a otras grandes ciudades del centro del pa?s. Realmente son hermosas. Hay un sin fin de lugares para divertirse, para pasear y gastar dinero. En cada rinc?n hay miles de personas que pasan a tu lado pero que te ignoran cual si pasaran al lado de un poste. Eso si, lo que quieras comprar all? lo encontraras, los negocios con mas brillo y por supuesto las hermosas playas del Mediterr?neo. Es tentador pensar en una vida donde todo esta a mano para conseguirlo tan solo con un pu?ado de shekel. Sin embargo, pasados esos pocos d?as de mi viaje, vuelvo a mi ciudad como quien vuelve a su viejo amor.

Vivo en Katzr?n, Capital del Gol?n, en el norte de Israel. Amo a mi ciudad y la forma de vida que tenemos en ella. Muchas veces busco argumentos y motivos para saber el porqu? de esos sentimientos. Seguro que mi sentido de pertenencia me juega una mala pasada, pero tambi?n hay muchos otros motivos. Durante el viaje he dejado mi casa con las puertas sin llave, las ventanas semiabiertas, muchos muebles y otras cosas en el jard?n que esta a cent?metros de la calle y todo eso lo encontr? en el mismo sitio al regresar. Cada d?a que me acuesto a dormir con la puerta abierta recuerdo irremediablemente las precauciones que deb?amos tomar en nuestro querido Ri? de la Plata para no quedarnos EN PAMPA Y LA VIA.

Cuando camino desde mi casa hasta el centro llego algo cansado y no es por la distancia sino por los abundantes saludos y charlas que podemos tener a cada paso sin que la locura de la ciudad nos apure demasiado. Es normal compartir la cola del banco con el Intendente, desearle JATIMA TOVA al rabino principal de la ciudad en cualquier esquina, o sentarte a la mesa del caf? del Kenion con las personas que dirigen los organismos de la Ciudad. Estamos todos mucho mas predispuestos a compartir que lo que se puede en esas grandes ciudades. Los abuelos son cuidados y respetados. A nadie se le ocurre lastimarlos ni ofenderlos por estos pagos. Hacia mucho tiempo que no ve?a LA LIBRETA DEL ALMACEN, si bien es algo exclusivo del supermercado ruso para la gente de su comunidad.

?Como no recordar entonces y comparar lo que me pasa con los viejos c?digos de mi ni?ez? En los barrios de Montevideo y Bs. Aires siempre hab?a un grupo de muchachos en cada esquina. Chicos de todas las edades, ni?os, adolescentes y hasta hombres que ya pod?an estar casados o atendiendo los temas de su familia. Era costumbre despu?s de la escuela, el liceo o el trabajo encontrarse en un sitio as? de barato donde sin gastar dinero se pudiera compartir largos ratos de tertulias, juegos o picard?as. Lamentablemente hoy d?a no se puede pasar por una esquina de esas sin sentir miedo, tomar precauciones y estar en peligro.

No es que en aquel entonces no hab?a delincuentes. De hecho en cada grupo o en muchos de ellos tambi?n estaba el que hacia sus cosas malas. Sin embargo hab?a c?digos que todos cumpl?an y quien no lo hacia quedaba r?pidamente excluido de los grupos. Si tenia que pasar un abuelo o abuela los chicos se corr?an para hacerle lugar, si ve?an a una Sra. del barrio en dificultades alguien del grupo la ayudaba, y cuidado que alguien quisiera propasarse con una chica del vecindario o maltratara a una de sus madres. Aun los que comet?an delitos no se les ocurr?a hacerlo en el barrio y mucho menos robar en casa de la madre, de un familiar o un vecino. Estaba muy mal visto violar esos c?digos y tambi?n los delincuentes los aceptaban.

Un d?a averig?? en la Terminal de Polic?a de Katzrin si hab?a delitos en la ciudad. La respuesta fue afirmativa, existen robos muy espor?dicos y generalmente en la ciudad industrial pero en todos los casos sin violencia. Hay consumo de drogas en los j?venes pero en muy baja proporci?n referente a las ciudades grandes. Hay adem?s contenci?n familiar o de amigos debido a la forma de vida del pueblo. Como en todo Israel una gran mayor?a de gente porta armas pero a nadie se le ocurre usarlas. Cuando hay un conflicto entre dos personas hay tambi?n varias personas dispuestas a mediar para solucionarlo. Si alguien tiene dificultades muchos se preocupan por ver posibilidades de soluci?n. As? es KATZRIN, as? es la gente de mi ciudad. No es que todo sea bueno, no es el para?so como cre?a hace un par de a?os, pero la vida aqu? es lo m?s parecida a la del barrio de mi infancia.

Tambi?n aqu? hay c?digos, esos que me dan la tranquilidad de vivir entre gente civilizada. Por eso amo vivir en KATZRIN, con los c?digos de mi ni?ez.
Publicado por javerim @ 1:26
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios