Mi?rcoles, 09 de mayo de 2007
Lunes, 07 de mayo de 2007 | 09:20
Un Oasis de esperanza

Hay en Am?rica del Sur un peque?o Estado que tambi?n tiene muchos antecedentes jud?os, aunque su historia no es precisamente bien conocida. Un vistazo a un rinc?n de ese hemisferio, que habr?a sido el primero en acoger a los refugiados que hu?an de la Inquisici?n hispanolusitana en el Nuevo Mundo.


En b?squeda de un lugar en donde pudieran vivir en paz manteniendo su fe, los jud?os expulsados de la pen?nsula ib?rica fueron entre otros lugares al continente americano. All?, en las nuevas colonias, pensaron rehacer su vida luego de los terribles golpes que constituyeron su expulsi?n de Espa?a en 1492 y de Portugal y otros reinos unos a?os m?s tarde. Sin embargo, la Inquisici?n no tard? en instalarse en ewsas tierras dominadas por espa?oles y portugueses, y ya es conocida la epopeya de muchos de ellos, que aparentando ser cristianos conservaron su fe durante generaciones.

Lo que tan vez no sea tan conocida es la historia de los jud?os de un rinc?n de Am?rica del Sur, en donde hallaron un oasis de paz y tranquilidad. Me refiero a la zona del Caribe en general, y en un peque?o pa?s generalmente olvidado en el mosaico de esa regi?n latinoamericana: Surinam, que fue en su momento la Guayana Holandesa. Posiblemente el menor de los estados americanos, esta antigua colonia acogi? con gran tolerancia a quienes hu?an de las garras de la intransigencia religiosa que fue el punto culminante de la realidad mundial en la Edad Media.

Este peque?o pa?s en escala americana que tiene solamente 163.000 Km2 y unos 450.000 habitantes, es hasta el d?a de hoy un lugar remoto. Un escritor an?nimo se ha referido as?: ?No es mucho lo que fuera de Surinam se sabe de Surinam. En la pel?cula El silencio de los inocentes se afirma que queda en Asia; en el Discovery Channel el presentador Mike Rowe dijo que era un pa?s africano. Voltaire sit?a el cap?tulo xix de su C?ndido en estos lares, que para el imaginario colectivo se han vuelto sin?nimo de lugar rec?ndito y misterioso? En verdad, es uno de los pa?ses m?s diversos del mundo, con una variedad ?tnica, ling??stica y religiosa que no tiene comparaci?n con la de ning?n otro pa?s del continente sudamericano, exceptuado su vecino Guyana?. Y un paraje en donde se instalaron muchos jud?os, principalmente aqu?llos que hu?an a la Inquisici?n creada en las colonias espa?olas y portuguesas de Suram?rica.

Varias fuentes confirman que el primer grupo de jud?os llegado a Surinam data de 1639, cuando era una colonia inglesa. El historiador Stopellman afirma que fue el primer contingente de hebreos que se estableci? en forma permanente en el hemisferio occidental. Llegaron luego de innumerables peripecias de Portugal, Italia e incluso Polonia. Primeramente se asentaron en la antigua capital de Surinam, Thorarica, en la ribera izquierda del r?o Surinam, aproximadamente 40 kil?metros al sur de Paramaribo. De inmediato se dedicaron a la creaci?n de plantaciones de az?car. En 1652, un nuevo grupo de jud?os lleg? a Surinam junto con el ingl?s Lord Willoughby, estableci?ndose en la sabana, cerca del estero Cassipoera. Esta ?rea se conoce actualmente como ?Jodensavanne?, la ?savana jud?a?. En 1664, un tercer grupo de jud?os arrib? a Surinam, cuando los franceses tomaron posesi?n de la vecina colonia holandesa Cayenne. Este grupo, bajo la direcci?n de Jos? N??ez de Fonseca, un converso que volvi? al juda?smo con el nombre de David Nassi, pertenec?a a una distinguida familia de origen portugu?s. Los jud?os de Thorarica tambi?n se mudaron al sur, a Jodensavanne.

La mayor parte de los integrantes del tercer grupo eran jud?os que hab?an sido expulsados de Espa?a y otros pa?ses europeos y se hab?an establecido en Brasil, entonces bajo el dominio de los holandeses. Pero cuando los portugueses se hicieron con el pa?s trayendo consigo la temida Inquisici?n, la situaci?n empeor? considerablemente, Adem?s, a partir de 1654 se les prohibi? seguir permaneciendo en donde era entonces territorio portugu?s. Estos jud?os brasile?os eran excelente agricultores, y ten?an una amplia experiencia en cultivos tropicales, y en especial en el de az?car.

En un documento redactado en 1668 aparece una lista de los plantadores que hab?a entonces en la zona, entre los que figuran repetidamente apellidos tales como Alonso de Fonzeca, Da Costa, Da Silva, De Caseres, Mesa, Pereira, Aboad, Isaac Aries, Isaac Drago, David y Samuel Nassy, estos dos ?ltimos integrante de la que ha sido considerada como la principal familia de la colonia.

Teniendo en cuenta el vital papel que hab?a tenido la comunidad jud?a en el desarrollo de la colonia, el Gobernador brit?nico concedi? varios privilegios importantes a los jud?os de Surinam, incluyendo la libertad religiosa, una guardia civil privada y el permiso de construir sus propios templos y escuelas. Adem?s, para incentivar la llegada de otros colonos se dict? que todo jud?o que se instalara para participar en la colonizaci?n del territorio, ser?a considerado s?bdito nativo brit?nico. Este ?ltimo privilegio result? tener adquirir particular importancia cuando en 1667 la colonia inglesa capitul? ante la flota holandesa al mando de Abraham Crijnssen, y pas? a manos de la provincia holandesa de Zelanda.

Las condiciones del acuerdo de entrega estipulaban que los ingleses residentes en la colonia que lo desearan podr?an emigrar, y as? lo hicieron buen n?mero de jud?os, aunque a gran disgusto de los nuevos due?os de la colonia. El Gobernador holand?s consider? con toda raz?n que si todos ellos se fueran se desmoronar?a la econom?a, de modo que impidi? que un nuevo contingente se embarcara en un barco enviado desde Inglaterra que llevarlos a Jamaica, el que en ?ltima instancia tuvo que zarpar de Paramaribo sin los refugiados. Dos a?os m?s tarde, el r?gimen holand?s decidi? otorgar a la comunidad jud?a los mismos privilegios que hubieran gozado durante el dominio brit?nico, lo que estabiliz? la situaci?n de la comunidad.

El Crecimiento de Jodensavanne

Durante este periodo, Jodensavanne se desarroll? r?pidamente, convirti?ndose en una peque?a comunidad por s? misma. El conocimiento agron?mico y la riqueza de los jud?os tambi?n beneficiaron al pa?s en general. Surinam lleg? a ser una floreciente colonia agr?cola, con grandes exportaciones de az?car y madera. En 1674, los jud?os fletaron las primeras 8,000 libras de az?car a ?msterdam, destinadas a servir como dote de las hijas de un tal J. Brandon.

En aquellos d?as, Jodensavanne era el pilar de toda la colonia de Surinam. En 1677 se fund? una escuela en la peque?a comunidad en r?pida expansi?n. En comparaci?n con otros asentamientos y plantaciones de Surinam, Jodensavanne era un pr?spero municipio. Aparte de su ubicaci?n elevada, otra condici?n favorable para sus pobladores eran los dos manantiales de agua potable. El agua de uno de estos pozos, de un tono caf? debido a la presencia de materia h?meda, era considerada poseedora de propiedades medicinales.

En 1685 se construy? una segunda sinagoga en Jodensavanne, esta vez de ladrillo. Se llamaba ?Beraja Ve Shalom?, cuyas ruinas se han encontrado ?ltimamente. Los jud?os usaban el piso bajo del frente de la sinagoga como corte de justicia. Ten?an su propia jurisdicci?n sobre casos civiles de menor cuant?a, lo que les permit?a hacerse cargo de casos que involucraran no m?s de 10,000 libras de az?car.

En 1694, la comunidad de Jodensavanne consist?a de aproximadamente 570 personas, due?as de cuarenta plantaciones y unos 9.000 trabajadores que, seg?n la usanza de la ?poca., eran esclavos africanos. Los hacendados eran considerados los reyes de la colonia. Este peque?o lugar en la sabana era la Jerusal?n de sus sue?os. Las casas se constru?an en terrenos rectangulares de 450 pies de largo por 300 pies de ancho. La sinagoga, de ladrillos rojos, estaba situada en el centro de la plaza, y med?a 90 pies de largo por 33 pies de ancho.

Los jud?os tambi?n contaban con un cementerio, donde enterraban a sus muertos de acuerdo al rito hebreo. Este cementerio, con sus numerosas tumbas, pareciera haber sido el m?s hermoso de Suram?rica. Como era imposible encontrar m?rmol en la regi?n, las car?simas l?pidas ten?an que ser tra?das desde Europa.

Para proteger esta ?rea tan pr?spera de ataques perpetrados por esclavos fugados y refugiados en la jungla de los alrededores, se traz? una l?nea de defensa que circundaba todas las plantaciones. Esta l?nea defensiva estaba constituida por un ancho camino represivo, con puestos militares a distancias regulares. Este ?Cordonpad?, que terminaba en el Oc?ano Atl?ntico, comenzaba en Jodensavanne. El puesto de suministros establecido all? se llamaba ?Post Gelderland?. Hoy todav?a se pueden encontrar largos tramos de este Cordonpad, especialmente en el vecindario de Jodensavanne.

La decadencia

En los d?as de prosperidad nadie hubiera podido prever que Jodensavanne no seguir?a siendo residencia permanente de los jud?os de Surinam. Durante la invasi?n del Almirante Cassard franc?s, en 1712, con el objetivo de salvaguardar las plantaciones del saqueo, exigi? a cambio enormes tributos. Los pr?speros jud?os tuvieron que pagar la mayor?a de ellos. Grandes cantidades de az?car, dinero en efectivo, molinos enteros y muchos esclavos conformaron el bot?n con el que este pirata desapareci?. El pa?s nunca logr? recuperarse por completo de la consecuente desorganizaci?n.

La bancarrota de la casa comercial Dietz de ?msterdam, en 1773, puede considerarse en parte una de las razones para la declinaci?n de los jud?os de Surinam. Aun m?s, la ca?da en el precio de la ca?a de az?car por la introducci?n del az?car de remolacha en Europa tambi?n jug? un papel importante en este ocaso. Con el desarrollo de Paramaribo, muchos habitantes de Jodensavanne dejaron el lugar para establecerse en la nueva capital. Al principio, los aldeanos acomodados salieron de Jodensavanne con el fin de vivir por sus propios medio en Paramaribo. Algunos abrieron negocios en la capital.

Probablemente, otra causa para esta migraci?n fue el aislamiento de Jodensavanne. Poco tiempo despu?s, en consecuencia, no quedaron m?s de veinte familias en Jodensavanne, la mayor?a muy pobres gan?ndose el sustento haciendo peque?os negocios con los funcionarios y hombres que ocupaban el Cordonpad. Muchas casas quedaron deshabitadas, y finalmente cayeron en la ruina por falta de mantenimiento.

Los jud?os regresaban a Jodensavanne de Paramaribo solamente para celebrar sus festividades. Especialmente los ancianos, quienes se sent?an todav?a profundamente enlazados con Jodensavanne, aunque s?lo fuera por que all? estaban enterrados sus antepasados. No por casualidad se le llam? la ?Jerusal?n a la orilla del r?o?. A pesar del hecho de que Jodensavanne se desmoron? cada vez m?s, aunque la sinagoga, que ya para entonces ten?a m?s de un siglo, fue mantenido en forma regular. Existen, por ejemplo, documentos detallados que datan de los a?os 1824-25, donde se mencionan extensos trabajos de reparaci?n del techo, as? como un par de ventanas nuevas, que se deb?an colocar en la fachada occidental. Tambi?n se le dio atenci?n al interior, como testimonia la orden de hacer un nuevo ?armario para el Libro de Mois?s? y un nuevo asiento para los gobernadores.

El 12 de octubre de 1785, Jodensavanne celebr? una gran fiesta para conmemorar los cien a?os de existencia de la sinagoga. Entre los 1,600 invitados figuraban el Gobernador, los concejales de Polic?a y Justicia, y otras autoridades de Paramaribo. El pueblo, y especialmente el templo, fue bellamente iluminado y se celebr? con un servicio religioso especial; asimismo tuvo lugar un gran desfile, bajo la conducci?n del ?burgher? Capit?n Granada. La prosperidad de Jodensavanne lleg? a su t?rmino en 1832. El 10 de septiembre de ese a?o un enorme incendio, aparentemente causado adrede por los enemigos de la comunidad arras? la aldea, reduciendo pr?cticamente a cenizas todas las casas. La restauraci?n era imposible; no hab?a dinero suficiente. Las autoridades coloniales abandonaron el pueblo convirti?ndose en poco tiempo en una ruina exuberante de vegetaci?n. Pocos a?os despu?s, quedaba muy poco del enorme cementerio y de la sinagoga. Las tumbas de m?rmol, con sus hermosas inscripciones talladas, quedaron ocultas por el bosque tropical, y gradualmente, se hundieron en la tierra.

No fue sino hasta 1906 que se consiguieron los recursos necesarios y voluntarios para limpiar estas hist?ricas y valiosas ruinas. Durante las actividades de limpieza, la gente se maravillaba de los objetos que encontraba. Esta sorpresa, sin embargo, no dur? mucho, pues Jodensavanne, con toda su gloria, fue abandonada de nuevo a la jungla.

A principios del siglo XX hab?a unos 1500 jud?os en Surinam que ocupaban posiciones importantes y gozaban de las libertades como ciudadanos holandeses que eran. Pero los problemas econ?micos de la colonia, y as? como un brote de antisemitismo que no tuvo mayores consecuencias, dio lugar a una tendencia descendente: seg?n un censo publicado en 1930, en 1923 solamente quedaban 818 hebreos en la colonia neerlandesa. Por otra parte, cuando el az?car dej? de ser el principal producto, de exportaci?n como hab?a sido durante varias generaciones, se evidenci? que la tierra no era particularmente f?rtil ya que cubr?a en vastas extensiones una s?lida plataforma de granito.

Tras el estallido de la II Guerra Mundial, en marzo de 1942 Jodensavanne, por decreto del Gobierno holand?s, se convirti? en campo de prisioneros para los NSBers (miembros del Partido Nacional Socialista pro-nazi). No menos de 139 NSBers fueron transferidos desde las Indias Orientales Holandesas (Indonesia) e internados en Jodensavanne. Una de sus tareas fue la de limpiar el pueblo. De nuevo, el descubrimiento del cementerio fue toda una sorpresa; nadie se imaginaba que fuera tan grande. M?s de 436 tumbas fueron descubiertas, pero solo 59 inscripciones pudieron ser descifradas. En 1946 los NSBers fueron liberados, y Jodensavanne cay? de nuevo en la ruina.

Esta situaci?n no vari? hasta 1967, cuando el TRIS (Troepenmacht o Fuerzas Armadas de Surinam) tom? la iniciativa de renovar el sitio de nuevo. En el transcurso de muchas semanas, los hombres del TRIS acamparon en Jodensavanne con el fin de limpiarlo. Adem?s de las tumbas ya descubiertas durante la guerra, se encontraron otras 15, lo que suman en total 450 sepulcros.

Tambi?n se hallaron losas sepulcrales en el cementerio de Cassipoera. Este camposanto, donde actualmente se pueden ver m?s de 280 tumbas, mide aproximadamente 80 por 50 metros. Las l?pidas m?s antiguas datan de 1667. Si se observa cuidadosamente, pareciera ser que se reservaba una porci?n de terreno para cada familia. Por ejemplo, se pueden encontrar varias tumbas con los mismos nombres en determinadas ?reas, tales como Da Costa, Nassy y de la Parra. Estos son aun hoy en d?a apellidos bien conocidos dentro de la comunidad de Surinam.

Aparte de los cementerios, tambi?n las ruinas de la sinagoga fueron desbrozadas. Aun m?s, el manantial que supl?a de agua fresca a la poblaci?n fue encontrado de nuevo. Gracias a la iniciativa del Sr. W.J.J. Koole, hace unos a?os se form? un comit? con el objetivo de no solamente preservar este hist?rico lugar para el futuro, sino tambi?n posibilitar el acceso al ?rea a todas las personas interesadas.

El 11 de octubre de 1971 se estableci? la Fundaci?n Joden Savanne. Con el apoyo financiero de STICUSA (Fundaci?n para la Cooperaci?n Cultural), y por recomendaci?n del Comit? Real de Asuntos Culturales, las ruinas de la sinagoga pudieron ser preservadas. Por medio de la conexi?n de ferry, organizado por el Departamento Forestal, es ahora posible llegar en autom?vil a Jodensavanne. Gracias a estas iniciativas, uno de los monumentos m?s hist?ricos de Surinam, y probablemente de toda Suram?rica, que hab?a sido tragado por la densa jungla de las Guayanas, fue preservado para el futuro.

LA VIDA JUD?A EN EL SURINAM ACTUAL

El n?mero de jud?os en Surinam, pa?s que obtuvo su independencia en 1975, actualmente es peque?o y suma alrededor de 70 familias, menos del 1% de la poblaci?n total. No obstante, la influencia de los jud?os todav?a se nota en la comunidad, como por ejemplo en los muchos apellidos familiares (Eliazer, Emanuels), en los nombres de calles y plazas (Jodenbreestraat, Sivaplein), en la comida (pom), en las costumbres y en el lenguaje (treef, dyufisi).

La comunidad en Paramaribo ten?a, hasta hace poco, dos sinagogas en uso, pero por razones pr?cticas, hace algunos a?os las dos congregaciones se consolidaron y una de las sinagogas dej? de usarse. La congregaci?n jud?a utiliza ahora como sinagoga la de la Keizerstraat, ?Nev? Shalom?, construida entre los a?os 1835 y 1837. Los jud?os de ese pa?s sudamericano desarrollan m?ltiples actividades comunitarias, entre las que figura la contrataci?n de un maestro de hebreo en 2005, y la celebraci?n del ?baile anual de Purim?.

el reloj.com

Tags: JUDIOS, HISTORIA, CEMENTERIO, RUINAS, COLONIA, SINAGOGA

Publicado por javerim @ 16:31
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Publicado por Invitado
Domingo, 02 de marzo de 2014 | 17:51

My name is Marina da Costa.

I saw that you have copied the whole original text from the booklet my mother wrote.

I made an second publish in 2010, in honor to her and the second writer Jos Fontaine.

Can we have contact?

best regards,

Marina da Costa

Tours with Flair.

I give you some links, so you can see a bit more of our work here in Suriname.

1.  http://www.afar.com/highlights/the-oldest-synagogue-from-bricks-of-the-whol e-western-hemisphere

2. www.tip-suriname.com

3. http://www.jodensavanne.sr.org/smartcms/default.asp?contentID=692

4. http://www.tripadvisor.com/Attraction_Review-g294082-d1749055-Reviews-Joden savanne-Paramaribo_Paramaribo_District.html

5.https://www.facebook.com/SurinameJewishHeritageTours?fref=ts