futbol y politica
Katzrin 9/05/2007 Editorial Bernardo Ptasevich
Nuestro equipo preferido tenia que ganar por 5 a 0 para salir nuevamente campeón como nos tenía acostumbrados cada vez que le tocaba participar de un torneo, la mayoría de las veces en forma involuntaria. En esta ocasión el equipo contrario recién ascendía a primera división aunque ya lo conocíamos por las apariciones de su director en TV y por su bulliciosa parcialidad que al mejor estilo barra brava portaba armas por donde se los pudiera ver. Los directivos de nuestro club, los directores técnicos, asesores, la prensa especializada (y a veces no tanto), y hasta nosotros mismos, la gente común, estábamos seguros que ganaríamos por goleada. No reparamos en que nuestro contrario se había preparado para la contienda con muchos entrenamientos, incluso en canchas secretas escondidas bajo tierra, con todo el apoyo tecnológico y estratégico que les permitió el abastecimiento constante de grandes sumas de dinero provenientes de otros equipos que disfrutarían viendo perder al habitual campeón.
Como dice el refrán futbolero, una vez que suena el silbato, son 11 contra 11 y la pelota al medio. A pesar de las diferencias registradas en resultados anteriores, por mas que toda la prensa piense que habrá un seguro ganador, todos los pronósticos pueden resultar equivocados. Incluso la mejor táctica o esquema puede chocar contra la inesperada táctica o esquema del contrario. Si además el equipo favorito se descansa en sus logros y no se prepara en forma adecuada o subestima a su rival, no hay resultado seguro en lo previo.
A la hora de la verdad nuestro equipo solo logro ganar por un magro 2 x 0 y todos quedamos desilusionados, a pesar de haber ganado lo sentimos como una derrota. Como nuestro club es muy democrático siguen estando en él jugadores que hoy no tienen lugar en el equipo titular ni en la directiva. Que mejor motivo que nuestra desilusión para alentarlos a intentar recuperar los sitios perdidos, hacerse un lugar como directores o volver a jugar en el equipo, a pesar de que muchos de ellos se equivocaron bastante cuando eran titulares. Aceptemos que el presidente de nuestra institución cometió errores, que nuestros directores técnicos y preparadores físicos no tuvieron a punto a nuestros jugadores, que les falto coordinación en el trabajo y sobre todo olvidaron que también los contrarios tendrían sus planes para la contienda. Fallaron en no darse cuenta que estos usarían todo lo que consiguieron y prepararon. Que no dudarían en cometer penales, o todo tipo de faltas ilícitas, que esconderían la pelota debajo de la tierra y tirarían cañitas voladoras a las tribunas de nuestro equipo para causar el mayor daño posible a nuestra hinchada. Pudimos pensar que el juez O.N.U. pondría las cosas en su sitio, pero este miraba constantemente hacia otro lado repitiendo el conocido SIGA… SIGA…, sancionando a nuestro equipo con faltas dudosas o inexistentes. Así fueron las cosas analizándolas después del partido. ¿Debemos con las cartas a la vista pensar que nuestros directivos y sus equipos querían perder el partido o hacer sufrir a los socios e incluso perjudicar al club? Estoy seguro que esa no es la realidad. Sin embargo tienen que asumir la responsabilidad de los resultados, han ganado el partido pero no lograron el campeonato. Los clubes contrarios ya no nos ven como un equipo invencible y tienen la ilusión de poder ganarnos alguna vez. Los mejores clubes del mundo han perdido algún partido y hasta algún torneo. Nuestra confianza excesiva también es un error que debemos analizar. Seguramente cambiaremos el director técnico, al preparador físico, conseguiremos nuevos jugadores para reforzarnos, probaremos con otras tácticas sabiendo ahora algunas innovaciones de los contrarios, tomaremos mas precauciones para que no lastimen a la hinchada, e intensificaremos los entrenamientos. Los grandes equipos invierten para ser otra vez los mejores y generalmente lo logran. Como dije antes, nuestro club es muy democrático, tiene los mecanismos para renovarse y seguir adelante. Si en el tiempo que les queda de mandato, las autoridades actuales toman las medidas correspondientes y logran revertir los errores ganando la confianza de los socios, tendrán el reconocimiento en las próximas elecciones. En caso contrario, en ese mismo sufragio pagaran sus equivocaciones dejando paso a la nueva directiva que será elegida por los socios. No hay otro camino, no hay atajos y de haberlos quedara herido de muerte nuestro sistema. El club seguirá como siempre, no va a desaparecer, porque el club somos todos nosotros, los hinchas, la directiva actual, los directivos anteriores, los jugadores, todos sus integrantes, en el acierto o el error. A la hora de tener que afrontar otro reto, tenemos que corregir lo realizado. Cuando nos toque jugar de nuevo contra los mismos u otros equipos contrarios, dejaremos nuestras diferencias para estar todos juntos gritando VIVA ISRAEL.
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