Antes que lean esta noticia deportiva quiero resaltar que los jugadores del Espanyol, aun en desventaja y con diez jugadores dio todo hasta el final para ganar el partido y el torneo. El cansancio se sintio en el complemento pero fue realmente en los penales en que se noto mas el agotamiento ya que los tiros fueron debiles y previsibles para el arquero del Sevilla que de todas formas tuvo un gran partido. Todo esto se completa con lo que paso al final del partido. HACIA MUCHO TIEMPO NO VEIA A TANTOS HOMBRES JUNTOS LLORANDO, y la verdad que fue una imagen muy fuerte. Realmente estos jugadores dieron todo y sintieron el resultado sufriendo junto a los hinchas y mostrando su amor por el club y su camiseta. Ver a Pandiani, autor del unico gol de penal en la definicion, consolando a un companero con un beso y un abrazo, mostrando tambien lagrimas en sus mejillas nos hizo pensar que tambien los gladiadores y heroes del deporte tienen sentimientos y que hay alli un gran equipo y un gran grupo de amigos. Felicitaciones, tuvieron una gran actuacion. Felicitaciones tambien al Sevilla por el triunfo y por la copa.
Bernardo
Sevilla sufrió pero es bicampeón de la UEFA
Se impuso 4-2 por penales, luego de igualar 2-2 tras el tiempo suplementario. Adriano y Kanouté anotaron para los andaluces, mientras que Riera y Jonatas igualaron dos veces para el equipo catalán, que jugó con diez desde la mitad de la segunda parte por la expulsión de Moisés. De esta forma, el conjunto de Juande Ramos volvió a quedarse con el título y festejó en Glasgow.
La primera vez. En la historia de la Copa UEFA, dos equipos españoles nunca habían definido al campeón. Además, sólo siete veces dos equipos del mismo país fueron finalistas. Con ese panorama, Sevilla y Espanyol se definieron el certamen europeo, en Glasgow, Escocia.
Pero aún quedaban más desafíos por cumplir. El equipo de Juande Ramos, defensor del título, tenía la gran chance de convertirse en el segundo conjunto en repetir el título, luego de que Real Madrid lo consiguiera en la temporada 85 y 86.
En la previa, el campeón venía de eliminar en semifinales a Osasuna, mientras que el Espanyol, que llegó a esta competencia por lograr la Copa del Rey, había vencido a Werder Bremen.
Con galardones por ambos lados, el partido comenzó movidito para los dos arqueros. Con muchas situaciones de ataque y buen manejo de la pelota, ambos equipos llegaron al arco de enfrente con agresividad.
Sin embargo, quien pegó primero fue el Sevilla a los 18 minutos. De un córner a favor para el Espanyol, el arquero Palop la abrió a la derecha para Adriano, quien encaró desde campo propio hasta el arco defendido por Iraizoz. Una vez en la puerta del área, el brasileño la cruzó de derecha al segundo palo y puso el 1-0.
El festejo no duró mucho. Diez minutos más tarde, los catalanes encontraron el empate a través de Albert Riera. Tras una buena jugada por izquierda, el mediocampista la mandó cruzada y la pelota, tras rozar en un defensor, se le coló en el segundo palo –desprotegido- del arquero.
En la segunda parte, Riera tuvo una chance clarísima para poner en ventaja al Espanyol. Le dio al arco, pero entre Palop y el travesaño salvaron al Sevilla. Estaba para cualquiera de los dos, aunque una circunstancia inclinaría la cancha a favor de los de Juande Ramos.
Porque al promediar esa etapa final, Moisés cometió una falta desde atrás, recibió la segunda amarilla y se fue expulsado. A partir de ese momento, la superioridad del Sevilla quedó marcadísima en el campo de juego. El campeón defensor tomó las riendas del partido y fue con todo por la victoria.
Tuvo más de una ocasión para ganarlo en los noventa, pero falló en la puntada final. Y así llegó el tiempo suplementario. Sin gol de oro. En el cierre del primero, Jesús Navas se proyectó por derecha, tiró un centro bajo al área y Kanouté anticipó para empujar a la red. Nada que hacer para el arquero. Quedaban quince minutos. Todo parecía definido.
Pero si algo tiene el fútbol de lindo es lo ilógico e impredecible. Y en la segunda prórroga, cuando la historia olía a concluida, llegó la segunda y heroica igualdad periquita. Jonatas tomó la pelota fuera del área y probó. Con tanto éxito que sorprendió a Palop y provocó el delirio catalán en Glasgow. En los cinco minutos que quedaron, no hubo cambios. La definición por penales era un hecho.
Y allí, Palop se vistió de héroe y fue clave. Kanouté, Dragutinovic y Puerta acertaron para el Sevilla, mientras que para el Espanyol sólo lo hizo el uruguayo Pandiani. El arquero del equipo andaluz tapó los remates de Luis García, Jonatas y Torrejón, y así le dio el bicampeonato a un Sevilla que, encima, todavía tiene chances de ganar la Copa del Rey y la Liga. Realmente admirable.
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