Mi?rcoles, 06 de junio de 2007
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ENVIADO POR SHLOMO POMERANTZ

Del presidente iran? Mahumoud Ahmadinejad, pueden decirse muchas cosas menos que no sea claro, frontal y hasta sincero. As? lo fue cuando organiz? un congreso internacional para negar el holocausto, as? lo fue cuando asegur? que el objetivo prioritario de Ir?n era el de equiparse con armamento nuclear y as? lo es en estos d?as cuando pronostica que la destrucci?n del Estado jud?o de Israel est? cerca.

Con ?l se podr? disentir o estar de acuerdo, lo que nadie puede alegar es no saber con qui?n se est? hablando. A diferencia de otros estadistas, el jefe iran? expresa con absoluta franqueza sus objetivos. Ahmanidejad podr?a decir lo mismo que en alg?n momento dijera Metternich, el l?cido y resbaladizo diplom?tico austr?aco: yo a mis colegas los enga?o diciendo la verdad. En ese universo de intrigas, sinuosidades y mentiras, decir la verdad se transformaba en el mejor argumento para incitar al error a diplom?ticos avezados en la mentira y los dobles discursos.>

El jefe iran? no miente ni disimula sus objetivos. A su manera es transparente, lineal y, si se permitiera la palabra, honrado. Dice lo que piensa y se propone hacer lo que piensa; si no hace m?s no es porque no quiera sino porque no puede, pero convengamos que todas sus energ?as est?n orientadas a cumplir con su palabra y nadie lo puede acusar de mentiroso, de prometer y no cumplir, o de decir una cosa y despu?s hacer otra.>

Dicho con todo respeto, Hitler estaba curtido en la misma madera. El Fh?rer siempre dijo lo que pensaba y adem?s lo escribi?, con estilo prosaico, plagado de lugares comunes, pero claro, frontal casi hasta la brutalidad y la groser?a. Hitler siempre dijo que Alemania deb?a conquistar el espacio vital, que el Tercer Reich deb?a durar un milenio y que en el plazo m?s breve posible hab?a que exterminar a los jud?os y a todos aquellos pueblos de raza inferior o de pensamientos inferiores.>

Hitler nunca enga?? a nadie. Jam?s dijo una cosa por otra. Incluso cuando firm? con Stalin un acuerdo de paz, los dos sab?an que era provisorio y que en cualquier momento pod?a romperse y nadie estaba obligado a avisar sobre esa ruptura. Sin embargo, a pesar de esa sinceridad, de esa exposici?n descarnada de los objetivos, los avezados diplom?ticos de Francia e Inglaterra, Chamberlain y Daladier cre?an que no era para tanto. Cuando quisieron reaccionar las bombas estaban cayendo sobre Par?s y Londres.>

El ?nico pol?tico en Europa que se convenci? r?pidamente de que con Hitler no hab?a ninguna posibilidad de negociaci?n y que la ?nica alternativa era la guerra hasta el exterminio, fue Winston Churchill, a quien por supuesto sus colegas laboristas, liberales y conservadores lo trataron de loco, senil y violento hasta que, convencidos de que las bombas que ca?an del cielo no las enviaba Dios ni eran de juguetes, decidieron convocarlo para que salve a Inglaterra.>

Entre Hitler y Ahmanidejad hay diferencias, diferencias importantes, pero tambi?n hay coincidencias. As? como ser?a un error conceptual equiparar a uno y a otro sin advertir lo que los distingue, tambi?n ser?a un error pol?tico muy serio y de imprevisibles consecuencias no captar lo que haya de com?n entre los nazis que hablaban de la raza superior y los integristas musulmanes que ponderan las virtudes de la religi?n superior.>

Otra de las constantes es el sentimiento de muerte: mientras los nazis so?aban con el universo buc?lico de las walkirias, hoy los integristas se consuelan pensando que en las coloridas estepas de Al? los esperan decenas de v?rgenes para hacerlos felices hasta la eternidad. Morir por el Reich o morir por Al? hist?ricamente no es la misma cosa, pero la pulsi?n de muerte es similar.>

El antisemitismo, como racismo y odio a la modernidad, es otra de las coincidencias de los nazis con el integrismo musulm?n. La diferencia de los integristas con los jud?os puede expresarse como diferencia religiosa, territorial o pol?tica, pero en todos los casos ?se es apenas un pretexto subordinado a un sentimiento de odio que s?lo puede ser saciado con el exterminio del pueblo jud?o.>

Los integristas no odian a los jud?os por los errores que cometen y de los cuales ning?n pueblo est? exento, sino por los aciertos que construyen. Odian su inteligencia, su creatividad, sus tradiciones humanistas. No les molestan sus excesos militares, les molesta que luego sancionen a los militares que se excedieron; no les fastidia la corrupci?n, les fastidia que los corruptos vayan a la c?rcel condenados por jueces y no linchados o apedreados en la v?a p?blica; no les molesta la discriminaci?n que a veces un jud?o puede hacer contra un palestino, les molesta que en Israel los palestinos disfruten de derechos que no disfrutan en Jordania, Siria o en la propia Palestina.>

Israel ocupa el 0,002 por ciento de todo el territorio ?rabe. En esa peque?a lonja de tierra, no hay petr?leo ni riquezas naturales importantes. Su poblaci?n es el 0,01 por ciento de la poblaci?n musulmana, pero en ese territorio ?nfimo funciona uno de los sistemas sociales m?s avanzados del mundo, sus universidades capacitan profesionales que luego obtienen distinciones acad?micas mundiales. Asediados por el terrorismo y la amenaza de exterminio como Estado, en Israel funciona una central de trabajadores considerada como una de las m?s democr?ticas de Occidente y en el plano pol?tico est?n reconocidos los derechos civiles y pol?ticos de sus ciudadanos.>

Ese mal ejemplo en las barbas de los ayatol?s no puede tolerarse. Esa vocaci?n humanista en las fronteras de d?spotas y s?trapas no debe consentirse. Para los ayatol?s y sus ocasionales rivales, los jeques ensabanados enriquecidos con la renta petrolera, siempre es mejor un pueblo sometido, de rodillas a La Meca, mientras su vida terrenal es un infierno. En definitiva, siempre es mejor echarle la culpa de las desgracias a alg?n enemigo exterior que asumir las propias responsabilidades por el hambre y la miseria de sus pueblos. Y, ya se sabe, a la hora de buscar un chivo expiatorio, nada mejor que un jud?o.>

?D?nde est?n, pregunto, los cient?ficos, los humanistas musulmanes, que en otros siglos iluminaron al mundo con su sabidur?a? ?Ad?nde van los miles de millones de d?lares obtenidos de la renta petrolera? ?Tambi?n los jud?os son culpables de la miseria, el analfabetismo, la discriminaci?n social y sometimiento vil a las mujeres?>

Como dec?a un reconocido historiador europeo: Israel se propuso ser Atenas y lo obligaron a ser Esparta. Basta mirar el mapa de Medio Oriente para darse cuenta de que s?lo la perversidad religiosa y la ceguera pol?tica pueden aceptar el principio de que Israel es el Estado agresor. El antisemitismo larvado es tan poderoso que a Israel ni siquiera le admiten el derecho a la defensa. Para las satrap?as musulmanas los jud?os deber?an tener el mismo comportamiento que tuvieron con los nazis: dejarse matar, aceptar marchar como manso reba?o al degolladero.>

Ahmanidejad es tan sincero como Hitler. Cree en lo que dice y lo que dice est? dispuesto a cumplirlo. Los Daladier y los Chamberlain de turno suponen que no hay que tomarlo en serio, que siempre se lo podr? controlar y que en todo caso hay que hacerle algunas concesiones para contenerlo un poco. El error de perspectiva en 1938 cost? cincuenta millones de muertos. Nadie est? obligado a creer que sesenta a?os despu?s ocurra algo semejante, pero no est? de m?s recordar que el hombre es el ?nico animal de la tierra que tropieza dos veces con la misma piedra.>

Rogelio Alaniz FUENTE EL LITORAL

Tags: hitler, amadinejad, iran, alemania, israel, judios, antisemita

Publicado por javerim @ 14:09  | Conflicto MEDIO ORIENTE
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