Domingo, 24 de junio de 2007
Con la llegada de Hamas temen una radicalizaci?n

CIUDAD DE GAZA.? Esta es la tierra donde las mujeres ponen el pecho a los tanques israel?es y mueren. Pero donde no se les permite sacarse el velo ni su larga t?nica negra para ir a la playa y zambullirse en el mar, en lo que ser?a el ?nico alivio para paliar el calor que no depende del bolsillo.

La tierra donde acceden a carreras universitarias, a una banca de diputada y a la alta pol?tica. Pero no pueden elegir a su marido, porque eso depende del clan familiar, que, en todo caso, puede llegar a proponer ?una terna? de candidatos sobre la que ellas tendr?n alguna opini?n al final.

La tierra donde se las considera formadoras de la ?nueva generaci?n de luchadores?, pero donde ?a diferencia de los hombres? no reciben entrenamiento militar alguno, porque ?su realidad como palestinas es, de por s?, toda una escuela?, seg?n sostienen las que llegan al poder. Y no est?n dispuestas a cambiar en nada esa historia.

Los signos que hablan del avance del islamismo y de la diferenciaci?n del estatus de la mujer frente al hombre en este feudo aislado del mundo y ahora en manos de los radicales de Hamas est?n a la vista. Y aunque dif?cilmente se los pueda atribuir de modo exclusivo a un impulso de su nueva autoridad -los c?digos de vestimenta en el islam no son, por ejemplo, nada nuevo- el temor extendido es que, con Hamas en el poder, el giro se profundice, por mano propia o por la de grupos radicalizados que llevan semanas con amenazas contra quienes "relajen la moral".

Los radicales islamistas de esta "revoluci?n verde" juran y perjuran que no es ?sa la idea. "No vamos a implantar aqu? un r?gimen de fan?ticos al estilo talib?n", dice a LA NACION el ministro de la Juventud, Basen Naim.

-Pero ?considera usted que existe aqu? un trato justo para las mujeres?

-Son las formas a las que nos obliga nuestra religi?n, pero no se la imponemos a nadie. Cada uno elige la suya. Y la mejor muestra de eso es usted misma, que anda dando vueltas como quiere sin que nadie le diga nada.

Acallados, por el momento, los disparos de la breve guerra civil por la que los radicales de Hamas derrocaron a los moderados de Al-Fatah y los empujaron a la otra autonom?a palestina, en Cisjordania, la mirada vuelve sobre la dif?cil vida cotidiana en este enclave tan superpoblado como magro de futuro.

Gaza se apoya en el celeste del Mediterr?neo. Y es dif?cil que el ojo occidental no se sorprenda ante el curioso rito que acompa?a la vida de las palestinas en la playa, que es, de paso, el ?nico recurso gratuito para aliviarse del calor sofocante.

Llegan vestidas de pies a cabeza con su t?nica negra y el pelo oculto bajo el velo del mismo color o, en algunos casos, m?s claro. Y as? vestidas, la gran mayor?a transpira en la arena, mientras que las m?s osadas se animan unos metros mar adentro, que es lo m?s lejos que pueden ir sin correr el riesgo de que una ola les arruine la fiesta o les cobre un susto.

Luego viene la salida del agua, y eso es un poco m?s cuesta arriba. Avanzan penosamente con el vestido mojado y, una vez en la arena algo m?s firme, sacuden los faldones para que no se les peguen al cuerpo y esperan, con esos metros de g?nero mojado encima, a que el horno veraniego haga lo suyo y seque un poco la carga.

-?Es necesario todo esto? No digo un bikini, sino algo un poco m?s aliviado. ?No podr?a ser?

-Yo voy a la playa as? vestida, y te aseguro que lo disfruto. Soy musulmana; el Cor?n dice que no puedo mostrar el cuerpo, y yo lo acato feliz. Me gustar?a que lo entendieras, dice la diputada Jameela al-Shanti (ver nota aparte).

De 50 a?os, vivaz a inteligente, Jameela asegura que hay recursos. "A veces, nos vamos un grupo de mujeres a una playa m?s apartada, ponemos una cerca de lona y nos ba?amos. Puedes venir un d?a, pero ni se te ocurra traer tu ropa occidental porque eso y estar desnuda es lo mismo. Aqu? te prestaremos, en todo caso, una camisa y un pantal?n", concede.

La estad?stica dice que m?s del 50% de las inscripciones universitarias son de mujeres. Pero el ?ndice baja en picada a la hora de seguir, efectivamente, la carrera elegida. "El problema es conseguir un buen trabajo. Si una mujer consigue uno, nadie le dir? que no. Pero lo que dice el Cor?n es que la sagrada misi?n de una mujer es tener una casa y criar a los hijos, porque ellos son los futuros luchadores contra Israel", explic?.

El triunfo de la "revoluci?n verde" expandi? una ola de entusiasmo entre los m?s j?venes. Pero s?lo los varones se enrolan como voluntarios en la "resistencia" de Hamas. Y, por ejemplo, descubren la sensaci?n de poder que les da dirigir el tr?nsito y ser obedecidos.

Las mujeres no participan en eso, aunque tienen otros recursos. De 23 a?os, con cuatro a?os en ingenier?a y una s?bita vocaci?n por el periodismo, Warda al-Ankr es productora y movilera de Al-Aksa, el nuevo canal de televisi?n abierta que se identifica con Hamas. Y cumple su funci?n con el velo blanco y su t?nica oscura.

"He descubierto que el periodismo es una forma de hacer llegar nuestro mensaje, de resistir", dice orgullosa. Y sonr?e con la rara satisfacci?n de quien cree haber encontrado su camino.

Por Silvia Pisani
Enviada especial

Tags: gaza, mujeres, derechos, hamas

Publicado por javerim @ 11:42  | Conflicto MEDIO ORIENTE
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios