La solución es clara como la luz del sol
24/6/2007 - 07:13
¿Serán capaces los líderes israelíes de convertir a Israel en el primer principaldo solar del Medio Oriente?
Por Nili Grossman – Ynet
El Estado de Israel es adicto al carbón, y se halla en estado de negación. Los habitantes de Ashkelon despertarán pronto a un arealidad absurda, en la que, además de los Kassam y de la usina de carbón contaminante que existe, se agregará al parecer otra más, del tamaño de la usina eléctrica de Hedera.
Nadie se atreve a dudar de la necesidad de la usina de carbón, dado que nos hemos acostumbrado a importar todas nuestras necesidades energéticas de países lejanos y a un precio altísimo. Nos hemos resignado a que el precio del carbón suba constantemente y a que, del otro lado, la contaminación del aire, junto con la del índice de enfermedades y la mortalidad, gocen de una indiferencia total. Creemos cuando nos dicen que no hay alternativa, que las reservas de electricidad se acabaron y que pronto deberemos traspirar sin aire acondicionado a 40 grados de calor porque el nivel de la electricidad está en rojo. Cuán fácil es engañarnos. De eso habló alguna vez el cantautor Shalom Janoj: "El pueblo es estúpido y el pueblo pagará". Sólo que esta vez el pueblo pagará el precio del carbón con su salud.
Cuando en el mundo se preparan para frenar el calentamiento global, desde la comprensión científica de que el punto de no retorno llegará en 10 años si no se adoptan políticas adecuadas, Israel todavía está sumido en un coma profundo.
Es posible otro camino. De hecho, Israel tiene en la manga un naipe ganador, una solución tecnológica al problema global que podría redundarle en grandes ganancias, con un crecimiento en el empleo y un mejoramiento en su status internacional. La solución es clara como la luz del sol: la energía solar.
En el colmo del absurdo, a pesar de que esta solución azul y blanca produce electricidad para medio millón de habitantes de California hace ya 20 años, en Israel todavía no atinaron a erigir una sola planta solar. A pesar de que hace ya siete años se adoptó la decisión gubernamental de fundar una planta de este tipo, los ministerios la han enterrado de modo asombroso bajo una pila de burocracia, y sólo últimamente se produjo algún avance, al menos en apariencia.
Aumento de la temperatura
En todo el mundo, en países como Alemania, donde la potencia del sol es apenas un tercio que la de Israel, ya se erigieron barrios enteros cuyas casas están cubiertas por células solares. Cada año, la porción de la energía solar en el mercado de los combustibles aumenta. Países como Estados Unidos, Alemania, España, Japón e incluso China, invierten en proyectos celulares de alta envergadura, y producen con constancia energía de esa clase. La energía solar, con el agregado del almacenamiento, puede funcionar 24 horas diarias y ciertos tipos de energía solar no requieren calor sino solamente luz. ¿Todavía creen en la crisis de las reservas?
En tanto, en Israel, el calor aumenta y junto con él los consumos récord de electricidad. La Compañía de Electricidad publica que a cada momento nos espera una crisis, el nivel de la electricidad se desbordará, las reservas se terminarán, y todo el público entra en histeria. Histeria, porque ningún ciudadano israelí no quiere quedar transpirado cuando el aire acondicionado deje de funcionar. Y así, en lo que canta un corto publicitario, la Compañía Electrica obtiene legitimidad para montar una nueva usina de carbón contaminante.
Sin embargo, unos conocimientos bien básicos sobre energía revelarían que el consumo récord de electricidad coincide con la máxima producción de energía solar a las mismas horas. En el mundo existe ya la tecnología solar para el enfriamiento y la activación de aire acondicionado. Justamente cuando hace más calor, es cuando se puede aprovechar el calor del sol mismo para enfriar. Sin contaminación, sin un precio astronómico y sin construir una y otra planta contaminante.
La necesidad de una nueva planta de carbón se hace superflua, pues ésta hace falta sólo para responder a esas demandas récord. Entonces, ¿por qué contaminar el aire para algunos pocos días y horas por año? La tecnología solar podría dar una respuesta justa, tanto a las necesidades de electricidad de Israel como a una rama de exportación prosperante en la era de la concientización ambiental. Si sólo los tomadores de decisiones vieran en cada metro cuadrado de sol un barril de petróleo, que es el potencial del sol anual en nuestra región, por supuesto hallarían la audacia y el espíritu, la perseverancia y la constancia para fijar una política de corrección del mercado y las viejas deformaciones.
¿Sabrán nuestros fijadores de políticas convertir a Israel en el principaldo solar del Medio Oriente? ¿Lograrán recuperarse de los patrones de adicción al carbón y de obsecuencia para con la Compañía Eléctrica a expensas del público? ¿Surgirá un líder en el ministerio de Economía que comprenda la conveniencia de la inversión? ¿Podrán darse la mano los ministerios de Infraestructuras, Interior, Medio Ambiente e Industria, Comercio y Empleo, y nos colocarán dentro de los standards del resto de los países avanzados, o nos dejarán en los de los países del Tercer Mundo? "Nada es más fuerte que una idea a la que ha llegado su hora", dijo Victor Hugo. Ha llegado la hora de la energía solar, y cuanto antes mejor.
La abogada Grossman dirige la Campaña de Energía y Cambio Climático en la organización Greenpe
POVESHAM (FUENTE)
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