Martes, 17 de julio de 2007
EDITORIAL EL PAIS
Lo malo y lo peor

Hubo un tiempo en que los pueblos uruguayo y argentino se consideraban verdaderamente hermanos. La expresi?n puede ser trivial pero, sin duda alguna, se ajustaba a la realidad. Salvo el per?odo en el que Per?n -por razones que no viene al caso recordar- adopt? una actitud airada respecto a nuestro pa?s, casi todo el resto de la historia rioplatense transcurri? en t?rminos de armon?a y de respeto. Es que los v?nculos existentes entre los pueblos asentados en ambas orillas del Plata, y en sus adyacencias, tienen hondas ra?ces comunes en la historia y muy fuertes lazos en el presente. Para los argentinos, por ejemplo, los uruguayos ?ramos sus hermanos menores y todo lo que se relacionaba con nosotros era expuesto con cari?o y comprensi?n. Para nosotros, a su vez, todos los extranjeros eran considerados como tales -aunque sin demostrarles animosidad alguna- pero los argentinos no eran vistos como extranjeros sino como argentinos. As? de simple. Ni siquiera la agresividad propia de algunas competencias deportivas fue capaz de alejar a un hermano del otro.

Parec?a que esta visi?n no pod?a cambiar nunca. Pero cambi?, o, al menos, est? en trance de cambiar en amplios sectores de la sociedad rioplatense.

Bast?, para ello, que una empresa finlandesa, Botnia, hiciera en Fray Bentos la m?s grande inversi?n privada de la historia de nuestro pa?s para que grupos adversos a la misma -en Gualeguaych? y, luego, adem?s, en otros puentes sobre el r?o Uruguay- recurrieran a la violencia piquetera cortando el tr?nsito en todos los puentes binacionales, amenazando con "acciones secretas" y provocando, en suma, un clima de hostilidad mutua entre nuestros dos pueblos que hipotecan el futuro de nuestra convivencia.

El primer argumento esgrimido desde el lado entrerriano fue que las pasteras de Botnia causar?an una nociva contaminaci?n del r?o, de las playas y en la atm?sfera de la regi?n. Invalidados estos argumentos por informes de expertos en la materia, pas? a escandalizarse con la contaminaci?n visual -irrelevante y desproporcionada excusa- y, m?s tarde, con la presunta violaci?n del Estatuto del R?o Uruguay. La Corte Internacional de La Haya ha tomado cartas en el asunto y est? a punto de expedirse definitivamente.

Pero no es aqu? que radica el nudo de la cuesti?n.

Lo malo es que un grupo de piqueteros puede cortar, durante meses y meses, el tr?nsito a trav?s de los puentes binacionales en la forma y en el tiempo que se le antoje. Lo malo es que un grupo ?nfimo de personas es alentado por el gobierno provincial de Entre R?os para que corte rutas y puentes que comunican con el Uruguay y que agregue sus propias declaraciones intolerantes hacia nuestro pa?s.

Lo malo es que esos grup?sculos seudoecol?gicos -pues no se ocupan de la grav?sima acci?n de agentes contaminantes en varios puntos de la mism?sima Argentina- provocan un notorio enfriamiento en las relaciones de pa?ses que siempre se trataron fraternalmente.

Lo malo es que ese grupo perturbador e ilegal act?a ante la complicidad y pasividad del gobierno argentino, raz?n por la cual determina una parte sustancial de la pol?tica de relaciones exteriores de la Rpca. Argentina, precisamente la atinente al Uruguay, su vecino m?s ?ntimo.

Lo malo es que el gobierno central de la Argentina se hace el desentendido, deja hacer a los piqueteros porque siente un profundo temor a obrar en contra de ellos y en favor del mantenimiento del orden y de la libre circulaci?n de personas y de bienes, en virtud de que una eventual represi?n puede tener un elevado costo pol?tico dada la proximidad de las elecciones presidenciales.

Lo malo, o lo peor, es que ahora el presidente Kirchner se decide a proclamar -en un acto de conmemoraci?n patria- que la querella de las pasteras es una "cuesti?n nacional", es decir, que sobrepasa el inter?s provincial y alcanza al inter?s nacional: es entonces que convierte a los piqueteros en representantes del honor nacional y en agentes patri?ticos cuyos atentados contra la soberan?a uruguaya quedan oficializados.

La controversia, pues, se plantea, ahora, al m?s alto nivel gubernamental.

Si no es la ciudadan?a argentina, actuando como electorado, ser? la historia la que tendr? la ?ltima palabra en este enojoso y absurdo conflicto.

Tags: argentina, uruguay, botnia, relaciones, amigos, hermanos

Publicado por javerim @ 15:03  | EDITORIALES INTERESANTES
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