EL PUEBLO TENDRA LA PALABRA FINAL
Editorial Bernardo Ptasevich 13/10/2007
La secretaria de estado de Estados Unidos, Condoleezza Rice se encuentra entre nosotros nuevamente tratando de coordinar los temas de la cumbre sobre Medio Oriente. Sin embargo se encontrará con exigencias palestinas para acordar temas centrales y establecer fechas próximas para llevar a cabo los acuerdos. Del lado Israelí ya se ha dicho que la declaración no debe ser muy específica y que no se quiere establecer plazos. Visto a la ligera y así lo vera muchísima gente con y sin poder, los palestinos quieren la paz y los israelíes no. Sin embargo hay una diferencia crucial que se debe aplicar al analizar esas dos posturas. Israel recibe la visita permanente desde el lado palestino de dos amigos con quienes nos acostumbramos a vivir: los Kassam y los suicidas, aunque seguramente invitaran cuando puedan a otros amigos de mas poder para visitarnos en un futuro cercano. Veo en las reuniones previas con la Sra. Rice, y también en declaraciones a los medios de prensa que los palestinos piden, piden y piden, o hasta exigen, pero no he leído ni escuchado ninguna cosa que estén dispuestos a dar. Da la sensación de que vamos a esa reunión a aceptar imposiciones ante el miedo que nos genera el Hamas o el propio Irán, o debido a la presión que sufren los Estados Unidos por su desempeño en Irak. De ser esa, (la posición de los Palestinos) aceptada por los anfitriones, vamos a un seguro fracaso. He dicho una y otra vez que quiero la paz para Israel y por consiguiente para los Palestinos y otros países vecinos. Sin embargo estoy convencido que no habrá paz sino engaños siempre y cuando no se haya asegurado la seguridad territorial de Israel, lo cual no se consigue solo con declaraciones y tampoco se cumplirán por los conflictos existentes entre los propios palestinos. También debe lograrse la seguridad de nuestra población, no por un corto periodo después de la firma de un acuerdo sino para siempre. Si logramos esa seguridad estoy de acuerdo en que debemos de algún modo dar concesiones y hacer posible también una paz para los palestinos. En el caso de Siria, que por suerte aviso que no iría a la reunión para la cual no fue invitado, sus exigencias para negociar la paz tienen como precondición la devolución del Golán. Olvidan quien empezó la guerra que obligo a Israel a tomar esas altas tierras y cual fue el resultado de la misma. A nadie se le ocurre pedir que le devuelvan el costo de un billete de lotería que compro por su voluntad y luego de comprobar que ha perdido su número. De todos modos es lógico que lo intente, el no es nuestro presidente sino el de Siria, pero Israel no puede entregar la seguridad que ha representado en estos años y que representa el Golán para todo su territorio. Si lo entregamos y luego nos atacan, sea Siria o sus amigos Iraníes, ¿quien vendrá a defendernos? Ya sabemos que con la U.N. no podemos contar en lo mas minino, y hasta debemos cuidarnos de ella a pesar de ser miembros activos de la organización. Europa hará oídos sordos y aunque alguno de sus gobiernos decidiera concurrir en nuestro auxilio, muchos de sus habitantes o políticos los presionaran en contrario. Aun nuestro aliado U.S.A. tiene bastante con Irak y Afganistán, con la presión de muchos diputados y senadores a la presencia de tropas en esos sitios. Por lo tanto, solo nosotros nos defenderemos como lo hacemos cuando nos atacan. Ante una paz sin seguridad prefiero esta situación que soportamos a pesar de todo gracias a nuestro ejercito y que se ve interrumpida cuando nos envían terroristas suicidas o misiles que logran de vez en cuando su cometido asesino. Deberían tener presente los palestinos y sus representantes que esta situación actual es muy mala para ellos, mucho peor que para Israel y por lo tanto para cambiarla no solo deben exigir como lo hacen sino también estar dispuestos a otorgar tanto como sea necesario para que nuestra seguridad sea absoluta. También debe tener presente este punto en particular el Sr. Olmert. No estoy seguro sobre si esta habilitado o no a tomar decisiones sin un consenso mayoritario de los israelíes, pero estoy seguro que no jugara su futuro político tomando compromisos sin ese respaldo. Negociar es una cosa que no solo puede hacer sino que debe hacer obligado para cumplir con sus funciones de presidente. Debo suponer que luego de llegar a los famosos borradores o declaración de intenciones, vendrá todo el trabajo político donde al final del camino primaran los intereses del pueblo, no de su totalidad porque jamás habrá unanimidad ni en este ni en otros temas pero si de la mayoría. Si los intereses del pueblo de Israel son dejados de lado todo lo que se haga no tendrá ningún valor en el futuro.
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