domingo, 11 de noviembre de 2007
Una negociadora palestina en las tratativas de paz haría una trilogía muy interesante que enriquecería el diálogo y favorecería a las dos partes.

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Así como en nuestra casa la mujer es el pilar que mantiene la familia, las costumbres y todos los temas relacionados con la vida, seria un aporte muy bueno la inclusión de una mujer palestina de línea moderada en las negociaciones de paz. Hay que considerar que las mujeres tienen una sensibilidad especial y una forma diferente de ver las cosas, e incluso reciben un respeto especial por parte de los hombres con poder. Sumar una mujer en esa importante funcion funcionaria como un simbolo nada despreciable. Seria tener a quien tomar como ejemplo de que existen otras posibilidades, opciones diferentes a la de la violencia, una nueva referente para las mujeres palestinas. Si solamente un pequeño porcentaje se vieran reflejadas o atraídas por su personalidad se producirían adelantos en el camino por la convivencia.

Condolezza Rice y Tzipi Livni están haciendo un arduo trabajo, al margen de si somos sus simpatizantes o adherimos en los temas puntuales. Ambas son observadas por muchas personas que tienen la esperanza de que obtengan lo que en tantos años los negociadores masculinos no han cristalizado. Sin hacer diferenciación entre funcionarios hombres y mujeres esta claro que ellas aportan una cuota de sentido común a muchos temas y en cambio no traen consigo nada negativo. Seria importante también que una o mas mujeres palestinas comiencen a trabajar en el cambio de la educación. Es una oportunidad única que tiene Abu Mazen de demostrar al mundo que sus intenciones son serias y que es capaz de implementarlas. No habrá paz posible y duradera en el tiempo sin cambios en la escuela palestina, sin que los niños en su formacion reciban mensajes diferentes a los del martirio. Las mujeres de la paz enfrentan un trabajo complejo, largo y difícil. Están poniendo mucha entereza y dedicación tratando de lograr los objetivos. Cuando la meta es la paz de los pueblos no queda más que agradecerles por su trabajo, a ún si los resultados no terminen siendo los esperados. Muchas veces escuche que la guerra es cosa de hombres. Quizás podamos pensar hoy, que la paz sea cosa de mujeres, y si así fuera, bienvenido su trabajo y sus aportes.


Bernardo Ptasevich

Tags: mujer, palestina, tzipi livni, condoleezza rice

Publicado por javerim @ 13:44  | EDITORIALES DE BERNY
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