miércoles, 14 de noviembre de 2007
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NADIE ELIGE DONDE NACER

Bernardo Ptasevich 14/11/2007


Mientras escuchaba las explosiones generadas por nuestro ejército en las prácticas al norte del país, pensaba en como se sentirán los habitantes de Sderot cada día al recibir la alarma o un kasam tras otro con blanco incierto. Sentía como vibraban las ventanas y como los estruendos hacían contraer literalmente nuestras viseras y aceleraban nuestro corazón. Por mas habituados que estemos a estos ejercicios cada explosión produce los mismos efectos. Mi hija de 10 años hacia gestos cada vez como siguiendo el compás de los sonidos pero continuaba con sus juegos tratando de no escuchar el ya sabido comentario "son practicas". Como siempre trato de educarla pensando en el ser humano le dije: ¡que feo cuando uno recibe bombas ¿verdad? Siempre hablamos de Sderot ya que su hermano vive y estudia allí y estamos pendientes de que este bien cada día. Le dije también que debe ser terrible para los niños y las familias palestinas cuando desde nuestro ejercito disparan a los terroristas que allí se albergan. Es difícil ponerse en lugar del otro. Dudo que los palestinos o incluso solo algunos de ellos se pongan en nuestra piel. Sin embargo este dialogo disparo dentro de mi mente un ejercicio de razonamientos, tratando de que los sentidos humanitarios, la sensibilidad y mis convicciones pacifistas ayudaran a comprender a mi otra parte, la agredida, atacada permanentemente, la amenazada u odiada justamente por los palestinos y la gran mayoría de los musulmanes.
Pensé entonces como sería si hubiese nacido palestino, hijo de padres palestinos casi seguramente activistas de la violencia que sufrimos a diario los israelíes. Si hubiese mamado el odio trasmitido desde la cuna, concurrido a una escuela palestina donde me hubiesen enseñado que Arafat junto con los suicidas que se han explotado son los héroes de la patria. Esta claro que como niño tomaria toda esa información como verdadera y estaría convencido de que los judíos son los culpables de todos mis males, mucho más desde que decidieron hacer su país en el actual territorio del Estado de Israel, tierra que mis padres y maestros me enseñaron que nos pertenece. La niñez y la escuela son el sitio en donde nos formamos, la base de nuestro futuro. Nuestros maestros son ídolos de la infancia, ejemplos y espejo en el que nos miramos. Seguramente luego, en la etapa de la juventud, esas enseñanzas y vivencias, la frustración y la imposibilidad de ver en el futuro algo bueno me hubiesen llevado a la agresividad, la violencia, el odio, la falta de autoestima, la falta de respeto por el prójimo, aun por otros palestinos y el desprecio por la vida propia y ajena. Vemos desde afuera que los palestinos hacen todo lo contrario a lo que los favorecería, como país, como comunidad, como familia y como seres humanos, pero visto desde adentro eso no se aprecia. Allí me encontraba yo, en mi razonamiento, siendo un joven palestino tratando como todo ser humano de relacionarme con los otros, de ser parte de algo, de pertenecer y tener un lugar en el mundo. Por mas que buscara solo había una forma de hacerlo y era sumarse a los grupos violentos que ostentaban el poder y las armas, que decidían sobre el destino de todos, y que en nombre de nuestro pueblo se llenaban los bolsillos de dinero recibido con otros fines y de otros beneficios que otorga el poder en cualquier parte del mundo. No había yo viajado a estudiar a U.S.A. ni a Europa, no tuve acceso a la discusión sobre lo que esta bien o esta mal ni sobre regla alguna de convivencia, no recibí de mis padres otra opción que la de seguir odiando, agrediendo aun a costo de mi vida, y como si fuera poco familiares o amigos han muerto en manos de otros palestinos o del ejercito israelí. Ya ni siquiera me podía plantear una opción diferente. Supuse que podría ser yo quien iniciara un cambio y que podría plantear otras ideas razonables, pacíficas e iluminadoras para el futuro de mi pueblo y mi familia, pero enseguida me di cuenta que sería acallado o para ser más conciso, eliminado. Tal como algunos jóvenes en Occidente aceptan las drogas o el alcohol para no quedar excluidos de los grupos, como jóvenes de occidente que se enrolan en las barras bravas del fútbol que no solo gritan y saltan sino que también lastiman y matan personas, como cualquier ser humano excluido de las posibilidades que los demás tienen, allí estaría yo, conforme o aceptando lo que me ha tocado vivir.
Pero esa es solo una parte de la historia. Sepamos que ser pobre no justifica ir a tomar por la fuerza lo que tiene alguien mas rico, que matar es un delito y que hay que pagar en el mejor de los casos con muchos años de cárcel, que inmolarse para matar a otros es además una inmoralidad y que tirar a un pueblo entero al mar es un genocidio. Mi ejercicio mental ya me tenia muy agotado, física y espiritualmente, y me reproche si no estaría de alguna forma justificando lo que hacen al tratar de comprender las razones. Sin embargo llegue a la conclusión de que allí esta el centro del problema, en la niñez y en la escuela, en la educación, en el ámbito en que se desarrollan los primeros años de existencia, en las relaciones con las que se convive a diario y en todo lo que formara las convicciones futuras, positivas o negativas, acertadas o equivocadas. Es allí donde habrá que llegar para que un día haya dos estados para dos pueblos, es allí donde hay que llegar para tener con quien hablar sin que todo lo que digas sea tomado literalmente al revés o simplemente desoído. Todas las negociaciones, bienvenidas sean, los pasos necesarios para llegar a acuerdos. Sin embargo, humildemente planteo a los negociadores o gobernantes que se debe exigir un cambio en la educación de los palestinos, un cambio tendiente a eliminar el odio, que borre la imagen de personas que veneran como próceres y que solo les han traído desgracias y atrasos en su desarrollo. De lo contrario, todo lo que se haga será un acuerdo entre jefes, un pacto entre pocos que no será respetado por nadie. Yo prefiero cerrar un negocio con un apretón de manos o firmando un papel simple con gente de bien que hacer uno con personas malintencionadas o malas que firmen contratos complicados, llenos de cláusulas y garantes pero que jamás serán cumplidos. La receta es importante, pero si la materia prima no es de buena calidad, el resultado será desastroso. Por el lado palestino no solo el gobierno de Abu Mazen sino también personas que conozcan otra forma de vida por haber viajado o estudiado en otros países tienen que asumir el arduo y difícil trabajo de educar para la paz, tarea nada envidiable. Tengo que liberar mi mente y mis sentidos de tan agobiante ejercicio, pero la bronca que siento siempre que recibimos ataques, se mezcla ahora con mucho de lastima y de pena por los niños que siguen naciendo alli. Ellos no tienen ni tendrán opción de elegir. Como tonto consuelo pienso que he tenido mucha suerte de no haber nacido Palestino.

Tags: PALESTINO, NIÑO, ENSEÑANZA, EDUCACION, PAZ, VIOLENCIA

Publicado por javerim @ 19:33  | EDITORIALES DE BERNY
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Comentarios
Publicado por julio bircz
viernes, 16 de noviembre de 2007 | 7:32
Acabo de leer tu editorial y me parece brillante. Le agregaria, al vuelo imaginario que te has tomado, el ponerte del lado palestino teniendo en cuenta que no tenes para comer, que la luz puede ser cortada en cualquier momento, lo mismo que el gas y el agua, que cuando hace calor te moris de calor y cuando hace frio te moris de frio. Le agregaria el tener en cuenta que la vida no vale nada y que la muerte te espera en cualquier esquina a manos de un palestino, de un israeli, del primer virus o enfermedad que aparezca (los hospitales no tienen forma de atender a tanta gente por falta de estructuras y medicamentos). Estos son algunos de los motivos por los que ellos matan. Sus vidas no tienen ningun valor y, morir por morir, prefieren hacerlo por algo. No tienen esperanzas ni forma de conocer lo que es la esperanza. Coincido con vos en que todo pasa por la educacion, pero ellos tienen una necesidad primordial: la de llenar sus estomagos y la de sus seres queridos. Nadie puede estudiar cu
Publicado por julio bircz
viernes, 16 de noviembre de 2007 | 7:34
Nadie puede estudiar cuando el hambre acucia. No los justifico. Trato de entenderlos. Te felicito por tu editorial. Es magnifico. Me hizo recordar al discurso que pronuncio Amos Oz al recibir el premio Principe de Asturias en el que hablo de las dos mujeres en las dos ventanas (una era una israeli desde Tel Aviv y la otra una palestina de los territorios) y pedia ponerse en el lugar de cada una de ellas. El decia que el dia que lo logremos -entendernos los unos a los otros y saber lo que le pasa al otro-, ese dia, seremos dos naciones en paz.
Publicado por galia berkal
viernes, 16 de noviembre de 2007 | 7:45
Cuanta razon tenes!!! pero quien es capaz de esgrimir armas para la paz, cuando es tan buen negocio ser los pobrecitos y tirar escudandose en esos chicos , pobrecitos, que ni se dan cuenta del peligro que los hacen correr? Quien les va a cambiar la mentalidad? Los que podrian, estan llenandose de plata, como lo hizo Arafat. Que motivo tienen para dejar de enriquecerse? Triste, muy triste... , pero quien tiene la solucion? Puedo incluir esto en mi proximo boletin? galia berkal