Lunes, 26 de noviembre de 2007
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Botnia se instal? en el Uruguay por culpa de algunos malos argentinos a quienes la avaricia -l?ase af?n inmoderado de riquezas- les rompi? el saco. Lamentablemente para el vecino pa?s, ese tipo de gente re?ida con la ?tica abunda entre ellos. Es cosa sabida en el mundo entero y ya lo proclam? magistralmente Discepol?n en su "Cambalache", que data de 1935. Lo mismo el rey de los estafadores de aquella saz?n, Stavinski, que el h?roe de los Andes, San Mart?n. Antes hab?a dicho, en "Que va`cha ch?", si "a la moral la dan por moneditas". Allende el r?o.

La cosa debi? terminar ah?. En la verificaci?n de que la grosera confusi?n del inter?s p?blico con el privado no es moneda corriente para los europeos -sobre todo si son n?rdicos- y que no percibirlo as? puede salir caro.

Una formidable industria, que pudo y hasta debi? instalarse en la Argentina, lo hizo en Uruguay. Mala suerte. No por ello ?bamos a hacerle sombra a su econom?a, llena de potencialidad. Pero no. Se irritaron. Carentes no ya de la grandeza se?orial de S?enz Pe?a, Irigoyen y Marcelo de Alvear, ah?tos de esp?ritu liliputiense y modales de taberna de extramuros, mostraron la hilacha y, vali?ndose de los piqueteros de Gualeguaych?, armaron un esc?ndalo que trascendi? fronteras y lleg? hasta la Corte de La Haya.

Todo es un desatino. Enarbolaron la sacrosanta bandera del medio ambiente, siendo que su pa?s es de los que tienen peores registros en esa materia. Identificaron a las papeleras con la m?s da?ina de las contaminaciones, siendo que en su pa?s pasan de la docena, desde antigua data, y nadie ha muerto por ello, m?s all? de algunos malos olores y de m?s agentes qu?micos en las aguas ya polucionadas del r?o Paran?.

Su mala fe es, entonces, patente y chocante. No requiere ser probada. Se la atribuy? a razones puramente pol?ticas. Al electoralismo, primero a nivel local -entrerriano-, y m?s tarde a nivel nacional. No fuera cuesti?n que la consorte del as de los mal educados perdiera algunos votitos.

Ahora todo eso ingres? en el pasado. La se?ora Cristina, menos torpe que su marido por supuesto, va a acceder a la Casa Rosada, pero el escandalete -por momentos sainete, habida cuenta de la torpeza sin l?mites de nuestro gobierno- prosigue. Botnia comenz? a funcionar y ya se sabe que no contamina, m?s all? de cierto mal olor inicial, que se sinti? en Fray Bentos pero no en Gualeguaych?, claro est?.

?A qu? obedece, entonces, el enojo argentino? ?Por qu? sigue habiendo argentinos que financian a los piqueteros? Como tal actitud, adem?s de injusta y falta de ?tica, es a todas luces il?gica, hay que buscarle una explicaci?n. Que Botnia y, eventualmente, otras grandes empresas extranjeras, traigan prosperidad al Uruguay, en nada perjudicar? a Argentina. De la misma manera que la prosperidad de Luxemburgo no perjudica a Francia ni a Alemania, sino al contrario. Es lo que no entienden ciertos argentinos -y brasile?os- de estos tiempos penosos, como lo puso de manifiesto Sergio Abreu en reciente reportaje.

Parece que tienen atragantada nuestra independencia desde 1828. Nunca pudieron digerirla, al parecer. Sobre todo, Kirchner y su entorno. Por eso les molesta que Gardel haya sido uruguayo. Antes tibetano, maor? o franc?s, a pesar de que este idioma lo hablaba -y lo cantaba- peor que yo. Se aferran a un testamento falso e inexplicable, porque si do?a Berta era su madre, ?nica y universal heredera del Mago, ?a santo de qu? entonces, un testamento a su favor? ?Nunca lo pensaron?

Gonzalo Aguirre Ram?rez para El Pais

Tags: botnia, gardel, coimas, contaminacion, prepotencia, puentes, papeleras

Publicado por javerim @ 20:08
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