Mi?rcoles, 07 de mayo de 2008

UNA SIRENA PARA SENTIR, PENSAR Y RECORDAR
       Bernardo Ptasevich             01 05 2008

Hoy en todas las ciudades de Israel, a la misma hora, sonó la sirena que nos recuerda a nuestras familias y las de nuestros amigos que murieron en el holocausto, ese que algunos atrevidos que se creen con poderes sobrenaturales pretenden negar. Sin embargo no siento que tenga que escribir sobre ellos, ni sobre sus dichos, ni sobre sus intenciones. Hoy tengo que escribir sobre los sentimientos, sobre los pensamientos y los recuerdos. Para quienes no viven en Israel, para quienes no son judíos o tengan familiares judíos, para quienes no tengan amigos judíos, quiero contarles que en Israel todo se paraliza cuando suena la sirena el día de la shoá. Quienes están caminando quedan parados en el lugar que se encuentren, los autos en las rutas paran al costado del camino sin excepción. En los trabajos se suspende la actividad y todos de pie respetan ese solemne momento. Aun que se encuentren en las situaciones mas curiosas nadie deja de hacerlo. Esa sirena que suena  durante un minuto, tiene una carga emotiva muy grande y quienes no lo viven no imaginan que ese minuto es el mas largo que pueda conocerse, tanto que puede integrar el libro Guinness. Todo lo que pasa por nuestra mente es como una película, una película de terror pero también una película de amor por todos los que hemos perdido, una película de amor a la familia, a los abuelos, padres e hijos, una película de amor al futuro en el que no queremos que esto pueda volver a ocurrir. Hoy recordé a mis abuelos que solo conocí por fotos, recordé a mis diez tíos y sus familias de los que ni siquiera se su nombre, recordé que mi padre no nos quería hablar de este asunto para no causarnos dolor, algo que me costaba mucho entender y que me dejo sin saber toda la verdad al llegar su muerte. Mas tarde cuando mi hijita vino de la escuela con un libro de la shoá  (holocausto) y al mostrármelo se puso a llorar desconsoladamente, me di cuenta por que mi padre no nos quería hablar de ello. Creo que también el sentía algo de culpa ajena por no haber estado allí junto a sus padres y la mayoría de sus hermanos. Me di cuenta que mientras esta sirena suene, mientras vamos trasmitiendo a los hijos el respeto por los valores, les enseñamos lo que no debe volver a suceder a ningún ser humano y mientras a nuestros hijos se les caigan lagrimas al saber lo sucedido, hay alguna esperanza para el futuro. Hoy pude recordar a mi padre de otra forma, asociado a nuestro pasado y nuestra historia, asociado a nuestra familia. Es nuestra obligación hacer que la vida continúe, pero no debe ser una vida vacía de contenido y mucho menos vacía de nuestra propia historia. Que otros pueblos de occidente aprendan de esta lección de la que los judíos hemos pagado el precio total y no se dejen llevar por los fanáticos que intentan desconocer la realidad para tratar de repetirla con quienes no acepten sus reglas. Mientras tanto sentir, pensar y recordar nos ayudara a seguir adelante y a templar nuestros corazones.


Tags: shoa, holocausto, recuerdo, judios, israel, sierena

Publicado por javerim @ 20:42  | EDITORIALES DE BERNY
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