Lunes, 19 de mayo de 2008
Editorial    Bernardo Ptasevich      17 05 2008
 




El primer ministro Ehud Olmert no es mi amigo. Ni siquiera es mi ídolo ni un espejo en el que deseo verme reflejado. Seria muy cómodo para mi sumarme a la corriente de estos días en que se lo señala por supuesto caso de soborno, como anteriormente lo han hecho con otras acusaciones. No puedo y no corresponde decir que el no ha hecho ninguna de esas cosas, pero tampoco puedo decir que las ha hecho.
Denunciar debe ser hoy en el mundo el deporte de moda y un arma política de alta capacidad destructiva. Una vez que alguien denuncia a otra persona se invierte la carga de la prueba, el denunciado tiene que demostrar su inocencia en caso de no ser culpable. Pero inmediatamente aparecen las opiniones previas, las declaraciones de los testigos fuera del ámbito judicial y sobre todo fuera del secreto que debería imperar para no perjudicar a personas que podrían finalmente resultar inocentes. Juegan y muy fuerte las opiniones vertidas al publico en los medios de difusión donde se presume la culpabilidad sin haber mediado un juicio justo. Cualquier persona que le toque la responsabilidad de gobernarnos será atacada por la oposición con denuncias de todo tipo, algunas podrán ser reales o cercanas a la realidad y otras solo tendrán como objetivo ventajas electorales o políticas. Otra vez como en las denuncias anteriores Olmert es sorprendido en medio de una difícil negociación con los palestinos con denuncias que pueden dejar todo lo actuado en cero.
Un país sin justicia no puede aspirar a ser un país democrático. La justicia tiene normas que no se están cumpliendo. La presunción de inocencia, la necesidad de probar los delitos y que los pasos judiciales se cumplan correctamente. Una denuncia es solo una denuncia. El proceso posterior determinara o no la culpabilidad o inocencia y por ultimo, de existir la culpa habrá una condena acorde con el delito cometido. Recién entonces las declaraciones pueden tomar estado publico, cuando los medios de difusión pueden titular sus publicaciones con el rotulo de CULPABLE. Lo que se esta haciendo en estos momentos no es legal, no es ético, no es correcto y crea un antecedente peligroso. A ninguno de nosotros nos gustaría que se nos condene de antemano solo porque alguien diga que hicimos algo incorrecto. El caso actual nos indica también que las negociaciones de paz se están manejando mal, de forma muy individualista.  Antes las llevo a cabo Ariel Sharon, y el ha muerto. Hoy están en manos de Olmert y aunque otras personas participen del proceso, él es la cara visible para Israel y para el mundo. También del lado palestino lo poco que se ha logrado depende de la continuidad en el gobierno y de la fuerza que pueda tener Abu Mazen. Ya es tiempo de no actuar en nombre propio, donde cada actor aproveche los logros para aumentar su prestigio y su fuerza en lo interno o lo internacional. Las negociaciones deben ser del país ni siquiera de un gobierno. De lo contrario cuando cae el gobierno, cuando el gestor, en este caso Olmert no este representándonos por el motivo que sea, cuando quienes no estén de acuerdo pongan los obstáculos conocidos, cuando alguien denuncie o incluso si así fuera cuando el gestor o gobernante comete un delito, la negociación y los adelantos o acuerdos logrados serán nulos. Los ciudadanos israelíes estamos otra vez en una situación en la que nos da vergüenza ajena cuando en el mundo corren titulares con la noticia de que nuestro primer ministro recibió sobornos. Sea o no cierto, se haya o no cometido este delito, no es bueno que la comunidad internacional piense que Israel gestiona la paz por medio de un delincuente. Tengo la esperanza de que todo esto no sea cierto, por el bien del país. También tengo la convicción de que hay que castigar a los culpables si se prueban los delitos. El Empresario dice ahora que nunca menciono sobornos, que no sabe que se hizo con el dinero, que no tiene negocios con Israel ni ahora ni antes y que por lo tanto no fue favorecido por Olmert. Los medios me habían hecho creer que el testigo se presento voluntariamente para denunciar al Primer Ministro. Ahora vemos que el también esta siendo investigado y que es la policía quien sospecha del ilícito.  Investigar cuando hay indicios o posibilidad de un delito es correcto. Condenar a un ciudadano sin el correspondiente proceso o difundir su culpabilidad previamente al veredicto no es legal ni es justo.

Tags: olmert, justicia, soborno, oposicion, condena, medios

Publicado por javerim @ 3:18  | EDITORIALES DE BERNY
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