Martes, 12 de agosto de 2008
Por: Dr. Tashbih Sayyed

En un viaje a Israel, un periodista musulmán reconoce ver claramente una cadena de mentiras en contra de Israel.

Cuando abordé con mi esposa Kiran el vuelo de EL-AL LY 0008 con destino a Tel-Aviv el 14 de noviembre del año 2005, mi mente estaba ocupada organizando y reorganizando la lista de cosas que tenía intención de lograr. Quise aprovechar mi primera visita a Israel para sentir la fuerza que tienen los judíos al no ceder ante las fuerzas malvadas, después de mil años de antisemitismo. No eran los sacrificios suicidas de Israel lo que yo quería investigar, sino los fundamentos de la determinación israelí de vivir en paz.

Había muchas cosas de las que quería hablar con los israelíes, la principal de ellas era su renuencia a combatir a la mala prensa, que sigue pintándolos como villanos. Aunque yo entienda el porqué los medios de comunicación, que cubren la mayor parte de los acontecimientos con exactitud, deciden hacer caso de todas las reglas de periodismo ético cuando se trata de Israel, yo no podía comprender la renuencia de Israel para desafiar a la prensa negativa con eficacia. La tendencia que tienen los medios de comunicación contra Israel me recordó a la prensa en la Alemania Nazi, que fue reclutada por el Ministro de Propaganda de Hitler Joseph Goebbels, quien propagó cada palabra cargada de odio contra los judíos posible. Tal como la prensa alemana, que rechazó imprimir la verdad sobre las atrocidades espantosas que ocurrieron en los campos de exterminio en Europa - o sostuvo que era todo una exageración - los medios de comunicación también hoy ignoran al terrorismo árabe. Quise ver si había alguna verdad en los alegatos de los medios de comunicación, diciendo que Israel era un Estado de Apartheid, no-democrático y discriminatorio.

Mi entendimiento del Estado Judío fue confirmado cuando en el formulario que tuve que llenar antes del aterrizaje en Tel-Aviv no me preguntaban acerca de mi religión como lo preguntan, de acuerdo a la ley local, en Pakistán.

Yo sabía que un Estado Judío verdadero no podía ser no-democrático ya que los conceptos democráticos fueron siempre una parte de pensamiento judío y provienen directamente de la Torá. Por ejemplo cuando en el Preámbulo a la Declaración de la Independencia de Estados Unidos, Jefferson escribió que todos los hombres son creados iguales, que ellos son dotados por su Creador con ciertos Derechos imprescriptibles, que entre estos están la Vida, la Libertad y la búsqueda de Felicidad, él básicamente se refería a la Torá que dice que todos los hombres son creados a imagen y semejanza de Dios. Yo sabía que Israel no podía ser racista o discriminatorio ya que está basado en la idea del convenio entre Dios y los israelitas, por el cual ambos aceptaron sobre ellos tanto deberes como obligaciones resaltando el hecho de que el poder es establecido por el consentimiento de ambos lados y no por la tiranía de la parte más poderosa.
Mi entendimiento del Estado Judío fue confirmado cuando en el formulario que tuve que llenar antes del aterrizaje en Tel-Aviv no me preguntaban acerca de mi religión como lo preguntan, de acuerdo a la ley local, en Pakistán. Tampoco, nadie en inmigración israelí me exigió ningún certificado de religión, a diferencia de Arabia Saudita.
Mientras El-Al se acercaba a la Tierra Prometida, yo seguía revolviendo la lista de cargos hechos contra Israel rutinariamente por sus enemigos.

Los israelíes viven en un estado perpetuo de miedo. Israel es no-democrático. Los ciudadanos árabes musulmanes de Israel no tienen igualdad de derechos.
Los israelíes viven en un estado perpetuo de miedo:

Desde Tel-Aviv a Tiberias, de Jerusalem a Jezreel, y desde las alturas del Golán a la frontera con la Franja de Gaza, no pude encontrar ninguna prueba de miedo. De hecho la gente se sentía tan segura que en ninguna de las tiendas, gasolineras, mercados, o residencias a las que fuimos, y donde era sabido que nosotros éramos musulmanes, consideraron necesario vigilarnos o interrogarnos. Especialmente cuando una tarde Kiran y yo fuimos en Jerusalem a la calle Ben Yehuda, la encontramos rebosante con gente de todas las edades. La tierra vibraba con la música y los jóvenes estaban tan ocupados divirtiéndose que no se molestaban en siquiera mirar alrededor. Los turistas estaban ocupados haciendo tratos con los comerciantes y toda la multitud parecía palpitar con el sonar de la música.

Yo no podía dejar de comparar el sentido de seguridad de Israel con el ambiente de inseguridad que existe en los países musulmanes. Desde Indonesia a Irán y desde Afganistán a Arabia Saudita, la gente no está segura de nada. En la capital del Pakistán, Islamabad, y en la ciudad puerto de Karachi, constantemente me aconsejaban que no hiciera compras grandes públicamente ya que ello anima a los ladrones a ir detrás de uno. Tampoco oí ninguna noticia de violaciones, matanzas por honor o asaltos en Israel.
Israel es no-democrático:

Como musulmán soy mucho más sensible a la ausencia de libertades democráticas en cualquier sociedad, y no creo que alguien, más que un antisemita comprometido, niegue que Israel es un país democrático. La democracia en Israel es proporcional y representativa, aunque las coaliciones democráticas, son necesarias para cualquier toma de decisiones y también tienen sus problemas.

Traté con esmero de encontrar cualquier Estado Musulmán que tenga una verdadera democracia, y donde a las minorías religiosas les sean concedidos derechos democráticos igualitarios, pero fallé.

El primer día en Cesárea conocimos a la democracia israelí. El aire estaba lleno de debate político y discusión. La decisión de Ariel Sharon de dejar el Likud y formar un nuevo partido político dominó los pasillos de hotel y recalcó los problemas causados por la necesidad de tener coaliciones democráticas. "El objetivo de una sociedad israelí libre y democrática es el de alcanzar un compromiso satisfactorio, pero a menudo las conclusiones son menos que satisfactorias - sobre todo para la mayoría. Esto implica coaliciones y uniones que son también un sistema de equilibrio de poderes contra cualquier abuso potencial a los derechos de la minoría. Este sistema es mejor que el sistema republicano representativo - que es realmente una representación de poder e intereses particulares. En otros países usted tiene una democracia para unos pocos. En Israel usted tiene una democracia para cada uno".

Traté con esfuerzo de encontrar cualquier Estado Musulmán que tenga una verdadera democracia, y donde a las minorías religiosas les sean concedidos derechos democráticos igualitarios, pero fallé. El mapa del mundo musulmán está demasiado atestado por reyes, déspotas, dictadores, falsos demócratas, autócratas teocráticos y la persecución de minorías es una parte esencial de comportamiento social islámico. Pero aquí, protegidos por los principios democráticos de Israel, a los ciudadanos árabes musulmanes les son concedidos todos los derechos y privilegios de la ciudadanía israelí. Cuando fueron sostenidas en febrero de 1949 las primeras elecciones de la Knesset, a los árabes israelíes les fue concedido el derecho al voto y el derecho a ser elegidos junto con los judíos israelíes. Hoy, a los ciudadanos árabes de Israel se les conceden derechos civiles completos y también derechos políticos para que de esta manera pertenezcan completamente a la sociedad israelí. Ellos se desenvuelven activamente en la vida social israelí, en la política, la vida cívica y también disfrutan de representación en el Parlamento de Israel, el Ministerio de Relaciones Exteriores y en el Sistema Judicial.

La fe israelí en la democracia también explica su rechazo de responder al terrorismo islámico de modos violentos. A pesar de que soy consciente de las debilidades humanas que permiten a la cólera subyugar las mejores de las intenciones, no pude encontrar a ningún israelí que actué por venganza en contra de sus compatriotas árabes. Mi experiencia como musulmán contribuyó también decisivamente a esperar lo peor del comportamiento humano; los musulmanes bajo la influencia del Islam radical han estado descargando su terror contra los no musulmanes, incluso cuando los cargos de ofensas anti-musulmanas fueron determinados como falsos.

Pensé que requería un esfuerzo sobrehumano lograr ignorar las atrocidades cometidas contra uno, y permanecer sin emociones vengativas. En mi experiencia en las sociedades musulmanas, nunca se le ha concedido a las minorías el beneficio de la duda. El odio a los no musulmanes y los arrebatos de violencia de los fundamentalistas islámicos contra la fe de la minoría permanece como una norma más que como una excepción. Como musulmán no wahabita he afrontado personalmente su barbarie y he visto cómo han sido perseguidos cristianos, hindúes y otras minorías, bajo acusaciones falsas. Pensé, que si los wahabitas en Arabia Saudita pueden condenar a un profesor a 40 meses en la cárcel, más 750 latigazos, solamente por elogiar a los judíos, no sería poco razonable de parte de los israelíes el castigar a los palestinos por lanzar piedras a los que rezan en el Muro Occidental o por incendiar la tumba de Iosef.

Pero aún en esto, los israelíes le han demostrado al mundo que los demás están equivocados. A pesar de las provocaciones diarias, ellos han logrado satisfactoriamente no descender al mismo nivel de depravación que sus enemigos árabes. El mundo está acostumbrado a la violencia diaria cometida contra las minorías religiosas en el mundo musulmán. Hace sólo un par de días un grupo musulmán en Pakistán, se abrió camino para entrar a una iglesia rompiendo sus paredes y violentando sus puertas. Actuaban motivados por el rumor de que un cristiano había profanado su libro santo, el Coran. Ellos rompieron el altar de mármol de la Iglesia del Espíritu Santo y también los vidrios de colores de la iglesia. A su vez incendiaron una residencia cristiana y la Escuela de Muchachas de San Antonio en el mismo barrio. En pocos momentos las llamas consumían las paredes y el humo negro abundaba en el cielo. Durante días los clérigos wahabitas siguieron llamando a sus seguidores musulmanes a salir de sus casas y defender su fe a través de la creación de un reinado de terror contra el cristianismo.

Me pregunté si un israelí algún día podría encontrar alguna justificación a esto para copiar lo que los wahabitas han estado haciendo en Irak y en otros sitios - el secuestro, el asesinato y la decapitación de "infieles". Lo más reciente, fue el hallazgo del cuerpo de un conductor hindú, Maniappan Raman Kutty, con la garganta acuchillada en el sur de Afganistán, y no hay ninguna razón evidente para su muerte más que su fe.

Pero no había nada en la historia que podría haber justificado mis miedos; los judíos, a pesar de haber sido sujetos a los actos más barbáricos del terrorismo, aún no han reaccionado vengativamente contra los autores de estas barbaridades. Concluí por lo tanto, que mi primera visita a Israel me ayudaría a encontrar el motivo de la insistencia israelí de continuar siendo el objetivo del terrorismo islámico.
El ciudadano árabe musulmán de Israel no tiene igualdad de derechos:

Mientras nuestro autobús con aire acondicionado recorría las curvas montañosas del camino hacia el corazón de la Galilea, yo no podía dejar de observar los minaretes que identifican a un número de aldeas árabes- palestinas que se amontonan y multiplican en las laderas. Los imponentes domos de las mezquitas remarcaron las libertades que disfrutan los musulmanes en el Estado Judío. Grandes residencias árabes, una creciente actividad de la construcción y coches de gran tamaño subrayaron también la prosperidad y la riqueza de los palestinos que viven bajo la Estrella de David.

El taxista palestino dijo que él nunca podría pensar en vivir fuera de Israel.
En mi camino desde la Ciudad de David hasta el Hotel Royal Prima en Jerusalem, le pregunté al taxista palestino que piensa acerca de la idea de mudarse a los territorios bajo la Autoridad Palestina. Él dijo que nunca podría pensar en vivir fuera del Estado de Israel. Su respuesta arruinó el mito extendido por los antisemitas de que los ciudadanos árabes de Israel no son felices allí..

Otro árabe israelí me informó que los árabes en Israel tienen igualdad de voto, es decir el mismo derecho a votar que los judíos israelíes. De hecho, Israel es uno de los pocos países en el Medio Oriente donde las mujeres árabes pueden votar. En contraste con el mundo árabe no israelí, las mujeres árabes en Israel disfrutan del mismo status que los hombres. Las mujeres musulmanas tienen el derecho de votar y de ser elegidas para trabajar en oficinas públicas. Las mujeres musulmanas, de hecho tienen más libertades en Israel que en cualquier país musulmán. La ley israelí prohíbe la poligamia, el matrimonio infantil, y la cruel mutilación sexual femenina.
Además, averigüé que no hay ninguna incidencia de matanzas por honor en Israel. El status de las mujeres musulmanas en Israel está por sobre el de cualquier otro país en la región. Las normas de salud israelíes son mucho mejores que cualquier otra en el Medio Oriente y las instituciones de salud israelíes están libremente abiertas a todos los árabes, de la misma manera que están abiertas para los judíos. El árabe, como el hebreo, es una lengua oficial en Israel y esto remarca la naturaleza tolerante del Estado Judío. Todos los letreros de las calles tienen sus nombres escritos en árabe y en hebreo. Esta es la política oficial del gobierno israelí para promover la lengua, la cultura, y las tradiciones de la minoría árabe, en el sistema educativo y en la vida diaria. La prensa árabe de Israel es más vibrante e independiente que la de cualquier país en la región. Hay más de 20 revistas árabes. Ellas publican lo que quieren, sujetas solamente a la misma censura militar que las publicaciones judías. También hay programas diarios de TV y radio en árabe.

El árabe es enseñado en las escuelas secundarias judías. Más de 350.000 niños árabes asisten a escuelas israelíes. En el momento del establecimiento de Israel, había sólo un instituto árabe en el país. Hoy, hay cientos de colegios árabes. Las universidades israelíes son centros de estudio renombrados en la historia y la literatura del Medio Oriente árabe.
Consciente de las coacciones que un no wahabita afronta mientras realiza rituales religiosos en Arabia Saudita, Kiran (mi esposa) no podía ocultar su sorpresa al darse cuenta de la libertad y facilidad con la cual la gente de cualquier religión y fe cumplía con sus obligaciones religiosas en la Iglesia del Santo Sepulcro, la Tumba del Jardín, el Mar de la Galilea, los Túneles del Muro Occidental, el Muro de los Lamentos, la Tumba del Rey David y todos los otros sitios santos que visitamos.

Todas las comunidades religiosas en Israel disfrutan de la completa protección del Estado. Los árabes israelíes - tanto los musulmanes, como los pertenecientes a las distintas denominaciones cristianas - son libres de ejercer su fe, observar su propio día de descanso semanal, sus festividades y también de administrar sus propios asuntos internos. Aproximadamente 80.000 drusos viven en 22 pueblos en el norte de Israel. Su religión no es accesible para los extraños y el druso constituye una comunidad de habla árabe cultural, social y religiosa separada. El concepto de druso de taqiyya exige la completa lealtad por parte de sus adherentes al gobierno del país en el cual ellos residen. Por esta misma razón, el druso sirve en el Ejército de Defensa de Israel, entre otras cosas. Cada comunidad religiosa en Israel tiene sus propios consejos y tribunales, y tiene también la jurisdicción completa sobre sus asuntos religiosos, incluyendo los asuntos de status personal, como el matrimonio y el divorcio. Los sitios santos de todas las religiones son administrados por sus propias autoridades y protegidos por el gobierno.
Un periodista hindú que vino a visitarme me habló de la liberalidad que la sociedad judía representa. Él me dijo que más del 20 % de la población israelí no es judía, habiendo aproximadamente 1.2 millones de musulmanes, 140.000 cristianos y otros 100.000 drusos. Otro israelí no judío me dijo que los cristianos y los drusos son incluso libres de unirse al ejército de defensa del Estado Judío. Los beduinos han servido en unidades de paracaidistas, y a su vez otros árabes se han ofrecido para cumplir con el deber militar.

Las grandes casas pertenecientes a árabes israelíes, y la cantidad de construcciones que continúan creciendo en las ciudades árabes, expusieron la falsedad de las propagandas que acusan a Israel de discriminar a los árabes israelíes en el momento de comprar tierras. Averigüé, que a comienzos de siglo, el Fondo Nacional Judío fue establecido por el Congreso Sionista Mundial para comprar tierras en Palestina y así poder lograr el establecimiento judío. Del área total de Israel, el 92 por ciento pertenece al Estado y es manejado por la Autoridad de Dirección de la Tierra. No está a la venta para nadie, ni para el judío ni para el árabe.
La existencia de Israel algún día convencerá a los musulmanes de la necesidad de una reforma tanto en su teología como así también en su sociología.
El Waqf árabe posee tierra que es para el uso expreso y para el beneficio de los árabes musulmanes. Las tierras del gobierno pueden ser arrendadas por cualquier persona, independientemente de la raza, la religión o el sexo. Todos los ciudadanos árabes de Israel son elegibles para arrendar este tipo de tierras.
Les pregunté a tres árabes israelíes si ellos afrontaban la discriminación en su trabajo. Todos ellos dijeron lo mismo; normalmente no hay ninguna discriminación, pero siempre que los suicidas con bombas se explotan y asesinan a judíos, algunos israelíes se sienten incómodos tratando con ellos. Pero estos sentimientos son también momentáneos y no duran mucho tiempo.

Mi primera visita a Israel no sólo ha consolidado mi creencia en que este país es vital para la estabilidad de la región, sino también me ha convencido de que la existencia de Israel algún día convencerá a los musulmanes de la necesidad de una reforma tanto en su teología como así también en su sociología.

Un viaje por el desierto israelí, me trajo otro aspecto importante de la vida para subrayar; los Profetas no son los únicos que pueden realizar milagros - la gente que cree en ellos también puede realizar actos increíbles. Kilómetros de dunas de arena han sido transformadas en la mejor tierra fértil posible; el trigo, el algodón, los girasoles, los garbanzos, los cacahuates, los mangos, las paltas, los cítricos, las papayas, los plátanos y cualquier otra fruta o verdura que los israelíes quieran consumir es cultivada dentro de Israel. De hecho, los israelíes han demostrado, más allá de cualquier duda, el porqué Dios les prometió esta tierra - sólo ellos podrían mantenerla verde.
La tierra es descrita repetidamente en la Torá como una buena tierra "y una tierra de la cual fluye leche y miel". Esta descripción no parece concordar con las imágenes del desierto que nosotros vemos de noche en las noticias, pero debemos tener presente que la tierra fue abusada repetidamente por los conquistadores que estaban determinados a hacer de esta tierra una tierra inhabitable para los judíos. Desde las pocas décadas que han pasado desde que los judíos recuperaron el control de la tierra, la enorme mejora de su agricultura ha sido atestiguada. La agricultura israelí hoy tiene un muy alto rendimiento, es eficaz, y capaz de cubrir aproximadamente el 75 % de las necesidades domésticas, a pesar de la limitada tierra disponible.
Mirando el desarrollo y la transformación por la que ésta tierra ha pasado debido al innovador espíritu judío, el trabajo duro y el compromiso a la libertad en cualquier momento que esta venga, estoy convencido de que es verdad que Dios creó este mundo, pero es también un hecho, que sólo Israel puede impedir que este mundo muera.
Cortesía de Muslim World Today

Tags: israel, musulman, judio, mentiras, prensa, libertad, democracia

Publicado por javerim @ 2:24  | EDITORIALES INTERESANTES
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