Jueves, 22 de enero de 2009

 

Hoy nació un niño palestino

Bernardo Ptasevich     21 01 2009

Hoy nació un niño palestino. Salio del vientre de su madre igual que todos los niños, y aviso de su presencia con un fuerte llanto que no tenía idioma, ni árabe, ni hebreo, ningún idioma. Su cabecita salio primero. Era igual a la cabecita de cualquier niño del mundo, luego su cuerpo. Dos piernitas que se movían de un lado a otro al igual que sus  bracitos y sus pequeñas manos. Estaba aun morado pero ya mostraba toda su vitalidad. Solo de imaginarlo me recuerda el nacimiento de mis hijos, la emoción de ser padre, la alegría de haber traído un nuevo ser humano a este mundo, para disfrutarlo, para integrarlo a la familia y para verlo crecer. Este niño palestino es igual, absolutamente igual a mis hijos cuando nacieron. No importa en que casa le toco encontrarse con el mundo exterior. Se encontrara en la falda de su madre y recibirá su alimento cuerpo a cuerpo, la leche única e insustituible que solo ella puede darle. Es un momento único, su familia esta feliz, su madre esta feliz y el no tiene razonamiento para saber a que mundo ha llegado. El niño llora cuando necesita algo, cuando siente algo. No se notan diferencias en el llanto con el de otros niños. No es un llanto palestino, es un llanto en idioma universal. No nació con códigos diferentes por ser hijo de palestinos, nació como todos los niños, en estado absolutamente puro. El haber nacido en un hogar pobre, en uno de clase media o de millonarios no lo hace en este momento diferente. Si sus padres son trabajadores, desocupados, si tienen ideas democráticas, si son terroristas, nada de eso lo afecta al venir a este mundo. El es solo un niño y nada de eso le interesa. El será igual a todos los pequeños hasta que de a poco el medio donde le toco nacer empiece a influir, lo vaya moldeando como persona, al principio como niño mayor,  luego como joven y mas adelante como hombre o mujer, esos que serán parte de la sociedad en que viven. Allí empezaran los problemas para el niño, ese que no pidió ser traído al mundo, que no decidió cuando, ni como, ni de quien, ni para que nacer. Seguro que habrá madres palestinas que adoran a sus hijos. Aunque la realidad nos muestre algo diferente no puedo pensar de otra forma ya que desde siempre supe que una madre trae en su interior algo especial y eso hace que sus hijos sean lo mejor para ella. Quizás alguien decida por ellas que hacer con sus hijos, como educarlos, que inculcarles y como serán usados para fines que nada tienen que ver con la formación y futuro de su familia. Quizás hoy se encuentren sin derechos, sin posibilidad de manifestar lo que sienten o lo que quieren. La realidad dirá que en unos pocos años este niño que hoy nació puro e igual a todos los niños comenzara a recibir información, primero de la familia que le toco en suerte y más delante de su escuela. El tiene que ir a la escuela, como nuestros hijos, como todos los niños del mundo debe aprender a escribir, a leer, a conocer las cosas que le ayudaran cuando sea mayor. Pero esa escuela a la que concurrirá seguramente es manejada por personas u organizaciones que tienen otros planes para el. Esa escuela no va a actuar como su mama sino por el contrario empezara a arrancarlo de sus brazos hacia un futuro incierto y peligroso. Allí empezara a conocer todo lo que supuestamente su pueblo espera de el, le enseñaran que es correcto odiar, que es correcto matar, que es correcto morir para que su dios y su familia sean felices. Lo educaran mostrándole una cara de la moneda, la peor cara, la que no le permitirá de ahí en mas ser feliz como en los primeros momentos de su vida. Con la base moldeada, recibirá instrucciones mucho más complejas, deberá aprender a manejar armas, a quemar banderas, a tirar piedras, a cavar túneles, a contrabandear armas e insumos, a sentir rencor y a odiar cada día con mayor intensidad. Que habrá quedado entonces de ese niño puro que hoy nació en Palestina? Que habrá quedado entonces de esa madre que lo tuvo en su vientre durante nueve meses
? Que quedara de esa familia que seguirá realimentando con sus hijos la maquinaria de la muerte para quienes le dirán que hacer con su vida sin posibilidad de contradecirlos?  Hoy en Gaza gracias al Hamas, en Líbano con Jezbola, en Irán con Amhadinejad, y en muchos otros sitios del planeta no existen ni los derechos del niño, ni los de la mujer, ni los de la familia, ni los derechos humanos, ni la libertad de expresión, ni nada de lo bueno que hay en este mundo para las personas. Que tiene que hacer el resto del mundo para no tener problemas, para no ser atacado, para no tener que defenderse? No estamos dispuestos a adoptar esa forma de existir.  Muchas naciones democráticas y libres existen porque nunca aceptaron vivir de otra forma. Si los palestinos pudieran librarse de sus lideres autoritarios y fundamentalistas seguro que conseguirán lo mismo, eso que proclaman pero que no hacen. La mayoría de los ciudadanos del mundo quiere vivir en paz. Aunque sean mas silenciosos que los que quieren morir en guerras supieron siempre cambiar las cosas para lograr mantener su forma de vida, supieron defenderse de los que por la fuerza, la violencia, el poder de las armas pero sobre todo el poder de la mente sin escrúpulos y sin códigos quisieron hacerle. La libertad de los palestinos solo pueden lograrla cuando entiendan que es la mejor forma de vida y piensen en este niniño que nació hoy. Tenemos ahora un desafío muy importante y difícil de resolver. Debemos intentarlo porque va en ello el futuro de la humanidad y nuestra forma de vida. Que vamos a hacer con este y con todos los niños que desde hoy nacerán en Palestina? Esta claro que el problema no es el niño, que en casi todos los casos tampoco es la madre. Esta claro que el problema es el medio en que crecen, que comienza en la educación, en lo que sus lideres quieren de el. La mayoría tendrán padres que integran esas organizaciones, padres que un día fueron un niño puro como el nació hoy. El desafío es cambiar esa espiral, ese bumerang que se vuelve contra el futuro de su propio pueblo, cuando se realimentan los sentimientos negativos que no les permite crear, que no les permite producir, que no les permite educar para ser felices. El pueblo palestino no es feliz, nadie lo dude, no puede ser feliz. Los palestinos no son felices, nadie lo dude, no pueden ser felices. Ni los israelíes, ni los americanos ni los europeos estamos en condiciones de cambiar eso. Deben aparecer lideres dentro de su propio seno que entiendan que hay una opción mejor, que tengan el poder de cambiar las cosas, que sean honestos y creíbles para el palestino de la calle, para las madres de las que hablamos, que pueda introducir los cambios en la educación para que dentro de una generación los niños palestinos que hoy nacen puedan vivir como lo hace cualquier ser humano racional e inteligente del resto del mundo. Los niños palestinos nacen igual que los niños judíos, que los niños del mundo. Algún día los hombres y mujeres palestinos deberán tener las mismas posibilidades de vivir libres y ser felices. Solo depende de ellos mismos.


Tags: NIÑO, PALESTINO, MADRE, FUTURO, EDUCACION, PAZ, HAMAS

Publicado por javerim @ 3:42  | EDITORIALES DE BERNY
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Comentarios
Publicado por Invitado
S?bado, 24 de enero de 2009 | 16:20
Esta claro que el problema es la ocupacion nazionista.
Publicado por Invitado
Martes, 17 de febrero de 2009 | 22:48
Tenemos que boicotear a Israel para que negocie justamente por la paz y los palestinos sean libres.
Boitcot a Israel! Que finalize la ocupaci?n ilegal de Palestina!