Mi?rcoles, 25 de febrero de 2009

Un pacto con el diablo”          Bernardo Ptasevich    22 02 2009

           

Luego de calificar a Avidor Liberman como Satanás, el partido Shass se apresta a compartir equipo de gobierno con Israel Beteinu bajo la tutela de Bejamin Netanyahu. A pesar de que ven a Liberman mejor ubicado como gobernante del infierno de Dante,  en el momento de ocupar posiciones, nada de eso será tomado en cuenta.  No se ven fuera del gobierno, no desean perder sus beneficios y su influencia en futuras decisiones. Sabemos que los beneficios que piden no son para su bolsillo sino para sus escuelas, instituciones, templos y ayuda a los necesitados. Lo que no comparto es que los beneficiarios solo sean quienes aceptan a rajatabla sus rígidas normas religiosas. Si lucharan por esos mismos derechos para todos los israelíes, incluido los suyos, justificarían su deseo de estar en el gobierno del país, lograrían mayor apoyo político y mejores presupuestos. A mi entender no existe Israel sin judaísmo, no existe judaísmo sin judíos religiosos y por lo tanto lejos estoy de estar en su contra. Creo que han hecho mucho por este país como también otros no religiosos lo hicieron.  Todos y no solo un sector han aportado esfuerzo, trabajo e incluso su sangre y la de sus hijos para que Israel pueda seguir existiendo. Sin embargo no veo la necesidad de que sean parte del gobierno, de que influyan en todas las decisiones haciendo primar los preceptos religiosos antes que ninguna razón o necesidad, tomando en cuenta que los gobernados en una inmensa mayoría no cuidan el 100 % de las normas del judaísmo ortodoxo. Por lo tanto Estado y religión no pueden ir juntos. El estado es para gobernar a todos los ciudadanos, quieran o no ser gobernados. Es una obligación que todos debemos cumplir. La religión es y debe ser opcional. El grado de respeto de las normas religiosas va en cada persona, en la familia que lo cobija y que lo trajo al mundo, en sus antepasados y sus enseñanzas, en sus propias creencias y convicciones. No se puede obligar a ningún ciudadano a ser religioso para tener todos los derechos o vivir en un país incluso en Israel. Cuando el Estado y su gobierno funcionen en forma independiente, muchos de los problemas actuales se habrán resuelto y se reducirá notablemente la controversia entre religiosos y no religiosos cuyo principal motivo radica en la falta de equidad e igualdad, en las diferencias hacia los no practicantes. Creo que habrá también muchos más ciudadanos que se acercaran a la religión desde su propia elección,  por convicción y no por imposición.  Estamos en un momento en el que podemos decidir si queremos un Israel para todos los ciudadanos o solo para quienes acepten cuidar todas las normas de la religión del modo que lo exige la rama ortodoxa. En el mundo hay muchos judíos que no lo hacen y no por eso dejan de serlo. Hay otras formas de entender el judaísmo, otras posiciones e interpretaciones que además no descalifican la existencia de la ortodoxia sino que sus adeptos tienen algunas interpretaciones diferentes. Quiero un Israel para todos los judíos del mundo sin importar a que corriente pertenecen. También quiero que personas de buena voluntad y comprobada amistad con nuestro país y nuestros habitantes puedan compartir con nosotros esta espectacular experiencia que es Israel. Lo primero esta al alcance de la mano. Lo segundo se que es muy difícil, tanto como dilucidar quien es amigo y quienes pueden afectar nuestra existencia,  pero llegara el día en que podamos recibir a nuestros amigos en casa.

 

                                                                 El futuro es lo único que se puede cambiar.


Tags: ISRAEL, LIVNI, LIBERMAN, NETANIAHU, POLITICA, DERECHA, RELIGION

Publicado por javerim @ 18:46  | EDITORIALES DE BERNY
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Publicado por denis
Lunes, 24 de agosto de 2009 | 2:41
Demonio