Laptops en la
escuela uruguaya
Rodrigo Arboleda Para LA NACION
Jueves 9 de abril de 2009
Los
médicos adquieren instintos que el resto de los mortales no tenemos. Uno de
ellos es el sentido de la urgencia. Saben que si no actúan rápido el paciente se
les puede morir. Aquellos que trabajan con epidemias adquieren adicionalmente la
necesidad de buscar antídotos o vacunas. Buscan, investigan, experimentan y si
no son ellos los que las descubren, saben quién lo ha hecho. Y cuando finalmente
encuentran una, se les dispara un tercer y contundente instinto, el de vacunar a
todo ser humano que se les atraviese por su lado. El caso que más rápido se nos
hace presente es el de la vacuna Salk contra la polio.
Se necesitó
entonces que un médico, oncólogo para más datos, quien todavía practica su
medicina los viernes de cada semana y ?por caprichos del destino y vaya uno a
saber por qué otro bicho que lo picó? se metió en política, llegara a ser
presidente de su país y tuviera el olfato de descubrir que había una vacuna que
nadie más había detectado. El decidió aplicársela a toda la población, que la
necesitaba. Descubrió la vacuna contra la ignorancia!
El médico del que
hablamos es el doctor Tabaré Vázquez, presidente de Uruguay. Los pacientes, los
chicos de primaria de su país.
Hace unos dos años y medio se enteró en
Davos, Suiza, del proyecto One Laptop Per Child o "Una computadora portátil para
cada niño", cuando Nicholas Negroponte lo presentó ante el World Economic Forum.
El proyecto, que, como su nombre lo dice, aspiraba a dotar de una computadora
portátil a cada niño en edad escolar de primaria, conectada a Internet de alta
velocidad y banda ancha, se presentó como una verdadera revolución educativa y
una redención para los países en vías de desarrollo.
Tabaré Vázquez
entendió inmediatamente, y sin que nadie se lo hiciera saber, que este proyecto
proporcionaba lo más cercano que había encontrado como antídoto o vacuna contra
la ignorancia. Hablamos de esa ignorancia crasa que genera miseria y esa miseria
extrema que lleva a las gentes a la violencia. Ese mal endémico, esa patología
dramática que se ha convertido en la maldición de los países en vías de
desarrollo.
Hizo cuentas rápidas: Uruguay, tiene unos 3.700.000
habitantes, con unos 260.000 chicos en edad escolar primaria. Regresó a su país
y, sin pensarlo mucho ni hacer muchísimos estudios de factibilidad ni crear
comisiones de notables ni paneles de expertos que discutieran hasta la saciedad
la bondad o maldad de una vacuna de este tipo, armado simple y llanamente con su
instinto de médico, que tiene el sentido de la urgencia y de vacunar a las
personas cuando se encuentra una vacuna efectiva contra una epidemia, ordenó
precisamente 260.000 computadoras portátiles y toda la parafernalia necesaria
para conectarlas a Internet de alta velocidad y banda ancha.
Entre el
momento en que escuchó la propuesta de Negroponte y la llegada a puerto uruguayo
de las primeras laptops pasó menos de un año.
Un año y tres meses
después de la llegada de la primera de estas computadoras a suelo uruguayo, la
transformación de la sociedad es patente. Se han entregado más de 170.000
portátiles, con una eficiencia y velocidad que en la actualidad ronda las 1500
computadoras diarias entregadas a los docentes y a los estudiantes de primaria.
Los chicos son los dueños de las portátiles. Las llevan a sus casas y,
en muchos casos, son ellos los que están enseñando a sus padres, pues muchos de
éstos nunca fueron a la escuela y no saben leer ni escribir. No se han perdido,
ni robado ni vendido ni empeñado casi ninguno, pues un inteligente sistema de
control posibilita desactivarlo a control remoto, por lo que la computadora
robada sólo puede ser usada como pisa papeles.
Se ha duplicado, en
muchos casos, la asistencia escolar. Se ha minimizado la deserción de
estudiantes; se ha observado un aumento de hasta el 50 por ciento del número de
horas que los chicos permanecen en la escuela.
Para poder entregar una
computadora portátil, tiene que haberse llevado a cabo un intenso proceso de
inducción y entrenamiento con los docentes, quienes son los primeros en recibir
una máquina y, obviamente, con los alumnos. Las escuelas deben haber sido
dotadas de un servidor y de los puntos de acceso de la señal de Internet, y la
corriente eléctrica debe haber sido estabilizada para no fundir los equipos. Las
portátiles vienen cargadas con hasta doscientos libros de todo tipo, escogidos
por país, y esto permite un ahorro de dinero que facilita la financiación.
Para septiembre, Uruguay será el primer país del mundo en el cual la
totalidad de los niños de primaria tendrá una computadora portátil personal
conectada a Internet de banda ancha. Si lo conocíamos como la Suiza de América,
tendremos que cambiarle el eslogan, porque tocará llamarlo la Finlandia de
América o, mejor, llamar a Finlandia "la Uruguay de Europa", porque ningún país
del Viejo Continente podrá darse el lujo de decir, como Uruguay, que tiene
vacunados a todos sus niños de primaria contra la epidemia de la ignorancia.
El autor es investigador del Instituto de Tecnología de
Massachusetts.
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