Lunes, 22 de junio de 2009



LOS QUE PIERDEN PERO SIEMPRE GANAN

Bernardo Ptasevich              22 06 2009

Un gran mago siempre tiene un conejo en la galera. Jizbola que no deja de perder sus batallas siempre se proclama vencedor. Nasrala tiene el don de convertir las derrotas en victorias por el solo hecho de proclamarlo en algunos casos y por su verdadero poder en otros. Durante la segunda guerra del Líbano nadie puede dudar de los daños que el ejército israelí infringió a su organización y a su armamento. Sin embargo se han proclamado vencedores solamente porque bajo la presión internacional y para no afectar aun más a los civiles de los sitios en que se camuflaban los terroristas el gobierno israelí decidió terminar con la ofensiva. Se proclamaron vencedores ante una opinión pública internacional que deseaban que Israel fuera el perdedor de la contienda y ante el silencio o casi la aceptación de las autoridades israelíes. Hoy, luego de demasiado poco tiempo, se han rearmado con el apoyo de Siria e Irán y siguen alardeando de su supuesta victoria. En vísperas de las elecciones de el Líbano pensaron nuevamente que su organización seria apoyada mayoritariamente por los votantes. Se  creían seguros vencedores con lo que legitimarían totalmente su existencia política desde lo más alto del poder. Pero han sido derrotados en las urnas donde consiguieron 57 bancas contra  71 de la coalición antisiria. Si vemos estos datos en forma fría y fuera de contexto Hassan Nasrala ha sido derrotado por el pueblo libanés que en su mayoría estaría en desacuerdo con sus acciones. Pero no se puede hacer una lectura matemática de los resultados cuando estos no representan la realidad del poder de cada una de las partes. Debe sumarse a las 57 bancas la posesión del más poderoso armamento existente en el Líbano dando como resultado una mayoría aplastante en la toma de decisiones. Otro agregado a su poder es la posibilidad de vetar todas las resoluciones del gobierno a pesar de los deseos del electo Saad Hariri de cambiar esa situación algo que difícilmente pueda lograr. Quedo claro que muchísimos libaneses no desean vivir en el país que propone la organización fundamentalista pero no han tenido la suficiente fuerza o apoyo popular como para cambiar la realidad actual. En una palabra la derrota no existe para este grupo terrorista que de una u otra forma siempre las convierte en victorias proclamadas a través de los medios internacionales afines.  Israel esta enfrascado actualmente en evaluar los cambios de la administración estadounidense respecto a Medio Oriente,  en contrarrestar el peligro nuclear iraní, en la amenaza permanente del Hamas y en las discusiones sobre un futuro posible estado palestino. Al parecer todo esto le resta importancia a la amenaza del Hizbola  pero no hay que descuidarse porque el fanatismo de este grupo puede desembocar en cualquier momento en nuevos enfrentamientos y en intentos de secuestrar soldados o ciudadanos israelíes. Cuando vuelvan a sentirse lo suficientemente fuertes podremos tener nuevamente un foco de guerra y misiles contra la población civil del norte israelí.

En paralelo se vive hoy en Irán una de las mayores represiones violentas a manifestantes que han provocado gran cantidad de muertos y heridos, la falta total de información sobre lo que sucede, el ataque a la libertad de prensa local y extranjera y la intolerancia absoluta en contra de la oposición. Existe detrás de una careta democrática una dictadura muy cruenta dirigida por Amadinejad como cara visible y por los guardianes de la revolución que no permitirán fácilmente que sustituyan su régimen o mengüen su poder. El presidente ha sido reelegido y se proclama vencedor ante las protestas de una increíble cantidad de iraníes que denuncia fraude en los escrutinios y en los mecanismos de control de las elecciones. Cuarenta y dos millones de votantes es una cifra que permite millones de partidarios oficialistas y millones de opositores cualquiera sea el porcentaje de cada parte,  con lo cual nunca habrá un situación uniforme entre los iraníes. En caso de comprobarse un fraude, algo improbable dados los jueces que determinaran los resultados, otros cientos de miles de adeptos al gobierno también llenaran las calles de violencia y protestas, lo que indica un espiral de difícil solución.

Hoy por hoy la sensación de injusticia ha derivado en grandes manifestaciones de la oposición con una brutal represión del gobierno ante la mirada atónita y tímidos comentarios de los gobernantes de las grandes potencias que temen a la acusación de ingerencia que viene de Teherán. Aparecieron desde el silencio que impone el temor al fundamentalismo y a la dictadura cientos de miles de ciudadanos que quieren vivir de otra forma en su país. Si bien los líderes de este movimiento verde no cambian demasiado los malos deseos hacia Israel, el solo hecho de que luchen por ampliar sus derechos civiles, por recuperar la información y la libertad de prensa o los derechos de la mujer dan una esperanza al mundo de que algo empiece a modificarse en Irán. Los estudiantes, los intelectuales, las mujeres, los profesionales y gente que conoce como se vive en otros sitios esta reclamando un cambio que no será fácil de conseguir. El ayatolá Ali Jameini, juez de estas elecciones, también es parte interesada en los resultados y no va a fallar en contra de la continuidad de su gran poder. Da vergüenza escuchar sus declaraciones prepotentes y sin fundamentos donde utiliza el miedo a lo divino como motivo para hacer lo que se le plazca. Aunque el opositor Mousavi pertenezca al mismo sistema que hoy maneja ese país, sus seguidores que hoy arriesgan la vida en las calles no le van a permitir hacer las mismas cosas ni repetir esta experiencia. Por lo tanto cualquier cambio en Irán es bienvenido. Aunque no sea una solución total será el primer escalón de muchos cambios que se avecinan. Al parecer  Amadinejad y sus jefes también saben mucho de magia, aunque por lo visto en estos días no deben confiarse demasiado de que el fraude salga inmune de los movimientos de su pueblo. El presidente iraní y Nasrala, socios fundamentalistas, violentos  y fanáticos continuaran haciendo magia y convirtiendo derrotas en victorias mientras el mundo siga mirando hacia otro lado dejando a la buena de dios a quienes se animan a arriesgar su vida para cambiar las cosas.

El futuro es lo unico que se puede cambiar.  



Tags: iran, libano, amadinejad, jizbola, nasrala, israel, fraude

Publicado por javerim @ 14:01  | EDITORIALES DE BERNY
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