Domingo, 20 de septiembre de 2009
articulo publicado en MAGAZINE  SEMANA

Maldito trabajo, maldito tiempo…
08.09.09

Por: Semana.co.il

¿Cómo lograr el equilibrio? ¿Cómo cumplir y transitar hacia la meta de la superación personal, lograr objetivos, sentirse útil, capaz de hacer cosas importantes y a su vez tener el tiempo y la tranquilidad de poder disfrutar momentos de felicidad junto a la familia en toda su extensión?

Por Bernardo Ptasevich  


¿De qué forma lograrlo y repartir esos espacios entre todos a los que uno ama en las diferentes formas?

Porque no es lo mismo el amor a una madre y la forma o el tiempo que uno pueda dedicar a disfrutarlo para darle lo que merece que el amor que podemos dar a otras personas.

Porque no es lo mismo el amor a una esposa y la forma o el tiempo para ella y darle lo que se merece en todo el tiempo que a ella le corresponde.

Porque no es lo mismo el amor a un hijo grande que ya vuela solo por el mundo pero siempre está ligado al consejo, la caricia o el abrazo de su padre que tiene que estar cuando lo necesita.

Porque no es lo mismo el amor a una hija pequeña que crece a cada momento y demanda con sus cambios una dedicación enorme y puntual para cada situación.

Porque no es lo mismo el amor a un nieto que aprenderá a conocerte y a compartir contigo según lo que puedas dedicarle y hacerle sentir. Porque no es igual que aprender a querer a una nuera que viene a tu familia a ser una hija más sin haber compartido contigo antes ninguna experiencia.

Porque hay todavía tíos, primos y hermanos que no viven contigo pero disfrutan si cada poco tiempo podes enviarle unos mimos, algún consejo o en lo posible abrazos y besos. ¿Cómo hacer para disponer de todo este tiempo tan necesario para el alma, no sólo para la nuestra sino para la de todos los que esperan algo de ti o lo reciben felices aún sin haberlo esperado? ¿De qué sirve tanto trabajo, tantas obligaciones, tantos reconocimientos por logros obtenidos si no queda el espacio para estas cosas donde los sentimientos son el capital más importante de la vida?  

Pero la realidad no siempre responde a los deseos de las personas. La necesidad de mantener una familia en condiciones básicas aceptables y aun mucho mejores como todos queremos, hace que dediquemos la mayor parte de nuestro tiempo a trabajar con todo lo que ello implica y según lo a cada uno le haya tocado hacer en la vida, ya sea por elección o por necesidad.  

A veces pensamos: ¿quién inventó este sistema? Buscando la respuesta uno puede llegar a sentirse tan enojado con el inventor como un ole jadash con Ben Iehuda cuando le toca dar los primeros pasos del idioma hebreo.

El trabajo se convierte muchas veces en una adicción tan compleja como otras que son tratadas como enfermedades. Es necesario en este sistema de vida, no hay duda, pero también lo ponemos en primer lugar ante todas las opciones que se abran y nos excedemos para obtener logros que nos hagan sentir mejor, a veces para cubrir necesidades básicas insatisfechas,  para progresar económicamente, en nuestra vida social.

Otras veces simplemente porque nos gusta trabajar y le hemos encontrado un gustito adictivo que no nos permite salir del circulo o regularlo. Maldito trabajo cuando gracias a él nos priva de disfrutar del amor y la compañía de quienes queremos.
No importa si es nuestra culpa o es realmente que debemos hacerlo. Los resultados son los mismos. Maldito tiempo. ¿Quién inventó que el día tenga 24 horas? ¿A quién se le ocurrió inventar las semanas, los meses, los años y los horarios a que debemos atenernos? ¿No sería mejor ir a trabajar cuando precisamos generar algo para la subsistencia, sin marcar tarjetas ni cumplir obligaciones? ¡Qué los niños vayan a la escuela cuando tengan ganas y que vuelvan cuando necesiten una caricia, un beso o compartir cosas con sus papás!

Recordar canciones como “Años”, que dice “El tiempo pasa… nos vamos poniendo viejos… o aquella que dice “Reloj… no marques las horas” y tantas otras me hace creer que no soy el único que  piensa que el tiempo es un tirano o que el trabajo es una maldita obligación y adicción.

Pero yo soy como casi todos muy obediente a las reglas y me he resignado a mis obligaciones. Contraje la enfermedad hace tiempo y si bien ahora me he dado cuenta que la padezco no he acudido todavía al medico en busca de soluciones.

Reconocer que a uno le pasa algo es lo primero que debemos admitir antes de poder comenzar a solucionar el problema. ¡Confieso! Soy un adicto al trabajo y en mis horas libres, escribo, hago tareas comunitarias, me comunico con personas con las que vivo lo cual generalmente me da más trabajo adicional, casi siempre voluntario. Trabajo, trabajo, ¡trabajo!

Ahora que ya sé que estoy enfermo y queriendo compartir con las personas que amo y con mi amigos que tanto quiero un poco más del tiempo de mi vida, espero poder ir encontrando esas pequeñas soluciones, disfrutar y hacer disfrutar de mis avances como una forma de ir fabricando mas felicidad.
No puedo con mi genio… ¡hasta a la felicidad hay que fabricarla! Y fabricar es trabajo.

¡Basta! Me voy a ver las eliminatorias del mundial de fútbol mientras mi familia duerme la siesta porque esto ya se está convirtiendo en un trabajo, cuando escribir y compartir es para mí un placer.

El futuro es lo único que se puede cambiar.


Tags: trabajo, tiempo, familia, ocupacion, obsesion, dinero, amor

Publicado por javerim @ 19:06  | EDITORIALES DE BERNY
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Publicado por Invitado
Martes, 13 de enero de 2015 | 0:01

ORACIÓN PARA PEDIR TRABAJO

San Judas Tadeo, intercesor de todo problema difícil consígueme un trabajo en que me realice como humano y que a mi familia no le falte lo necesario en ningún aspecto de la vida, que lo conserve a pesar de las circunstancias y problemas adversos. Que en el progrese mejorando siempre mi calidad y gozando de salud y fuerza. Y que día a día trate de ser útil a cuantos me rodean. Asocio tu intercesión a la Sagrada Familia, de la cual eres pariente y prometo difundir tu devoción como expresión de mi gratitud a tus favores. Amén.