Por Bernardo Ptasevich
Hace cinco o seis años, según el caso,
llegaban a Israel los últimos grandes contingentes de olim
latinoamericanos. Se empezaron entonces a escuchar en las calles en los
comercios y por supuesto en las actividades de cada ciudad donde
participaba la comunidad latina, conversaciones en español sobre los
diferentes temas de interés de los recién llegados que nada sabían en
su mayoría del tan afamado y difícil hebreo.
Ha pasado el
tiempo y casi todos los que llegaron en esa época estudian, trabajan o
tienen alguna actividad en la que se maneja solamente el hebreo y sólo
cuando no se encuentra el término adecuado para expresarse se mezcla
alguna palabra latina unida de algún gesto aclaratorio para los
interlocutores. Es parte de la integración tan necesaria como compleja
que permitirá en el futuro tener mejores oportunidades o un camino mas
despejado para sus planes de progreso.
En el norte del país,
precisamente en la capital del Golán, hay una esquinita dentro del
kenion (centro comercial) que puede ser el rincón de Israel donde se
habla más español que hebreo con la peculiaridad de que no son todos
latinos los que intentan balbucear alguna frase. Lo interesante es que
los turistas, soldados y clientes del sitio disfrutan y se divierten
con ello.
Cuando se acercan a los mostradores de la pizzería o del
restaurante latino todos tratan de ensayar alguna palabra o frase como
para congraciarse con la persona que los atiende.
Supongo que
pretenderán con ello conseguir mejores y más ricas porciones pero sea
cual fuere el motivo se producen unos diálogos muy divertidos, tanto
cuando el israelí, el francés, el alemán o el estadounidense quieren
hablar en español como cuando nosotros queremos hablar en perfecto
hebreo.
El norte de Israel es visita obligada en los tours
tanto de israelíes de todo el país como de extranjeros de todo el mundo
y de árabes israelíes. En algún momento se atienden en el mostrador y a
la vez a cinco clientes en diferentes idiomas. Se produce entonces un
efecto muy especial en el que uno ya no sabe a quién debe hablarle en
inglés, a quien en francés o en hebreo y es lo más normal equivocarse
de persona y de idioma.
Volviendo a los israelíes y buscando
las fuentes de su español vemos que la mayoría de los jóvenes lo
aprendieron en forma automática, viendo las telenovelas argentinas.
Otros han viajado al terminar su servicio en el Ejército y han
recorrido varios países latinos aprendiendo el idioma en poco tiempo y
con una asombrosa rapidez. De pronto nos queda por mencionar el ladino
usado por tanta gente más grande y que les permite entender y hablar a
pesar de las diferencias con el español auténtico.
Imaginen
ustedes al vendedor del negocio ofreciéndoles un rico “steak de
entrecotte” a un enorme y rudo soldado que le contesta fuera de
contexto “te amo mucho” porque es lo único que recuerda de nuestro
vasto idioma, o a una chica joven que recibe su pollo con ensalada y en
lugar de “gracias” o “cuánto te debo” te dice “qué lindos ojos tienes”
aprendido de un actor de telenovela.
Así se repiten cientos de
casos en los que las respuestas no tienen nada que ver con lo que está
sucediendo, produciéndose una surrealista y muy graciosa escena.
Esa
pequeña esquina o rincón donde confluyen los dos negocios propiedad de
latinos parece por momentos Corrientes y 9 de Julio o 18 de Julio y
Yaguarón cuando es visitada por rioplatenses que se ven allí por un
momento como en su propio país. Es que allí trabajan empleados
argentinos, chilenos, uruguayos, y brasileros con lo cual América
latina está bien representada.
Los latinos de la zona, también
de otros puntos de Israel, buscan en ese lugar recordar viejos momentos
o poder conversar un poco de lo que han dejado atrás. Los turistas, por
su parte, nos piden sacar fotos de las comidas y de quienes los
atienden.
Casi sin consultar pasan detrás del mostrador, te
abrazan, agarran una cuchilla con la que amenazan a un gran pedazo de
carne rioplatense que descansa sobre la tabla de madera mientras sus
amigos desde el otro lado se encargan de inmortalizar el momento en una
instantánea que documente que también en Israel encontraron carne
argentina o pizza porteña.
Muchas veces el sitio es utilizado
por los turistas como centro de información para sus visitas en la zona
cuando solamente hablan español y reciben un trato cordial muy a lo
latinoamericano.
Quise compartir con ustedes esta simpática
historia y también agradecer a los habitantes israelíes del Golán que
nos acompañan, nos cuidan y nos animan en todo momento a continuar con
nuestros proyectos. Queremos mantener en el tiempo un rincón donde se
pueda hablar o compartir en español integrados totalmente a este Israel
que nos recibió con los brazos abiertos y al que llegamos para
quedarnos para siempre.
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