Lunes, 23 de noviembre de 2009
El asesinato de un conocido empresario de origen ruso, Dimitri Oshrenko (32), su esposa (28), sus padres (56) y sus dos hijos (una niña de tres años y un bebé de cuatro meses) estremeció al país hace tres semanas. Se habló entonces de la mafia rusa, de la mafia georgiana, ajuste de cuentas, sicarios, etc... Pero el asesino estaba en casa. (FUENTE  fragmento de guysen)

SOY UN GRAN HIJO DE PUTA!

GENERALIZAR Y JUZGAR A GRUPOS DE PERSONAS POR SU RAZA, NACIONALIDAD, CREENCIAS O RELIGION ES UN ACTO PELIGROSO.

Bernardo Ptasevich

No lograba salir de mi asombro al leer las declaraciones del asesino de la familia Oshrenko quien con lujo de detalles relato a la policía sus actos criminales culminando su exposición con la frase ¡SOY UN GRAN HIJO DE PUTA!

Lo dijo con absoluta propiedad, porque nadie conoce mejor que el al despreciable asesino que tiene dentro y por lo tanto no podemos rebatir su concepto. Todos sabemos que a raíz de estos y otros hechos que conocimos en los últimos tiempos es común escuchar comentarios generalizados hacia la comunidad rusa que vive en Israel, identificándola con las mafias y con delitos de violencia. Estamos ante un caso donde un asesino increíblemente frío y sin ningún pudor ha matado a una familia. Pero ese asesino es ruso y no como muchos dicen "el ruso asesino" El delincuente podría ser argentino, uruguayo, ingles o israelí. En cualquiera de los casos sus delitos serian individuales y no tienen por que afectar a la comunidad de la que proviene. Hace pocos días encontraron en Uruguay un gran arsenal de armas en manos de una persona que además es judío de la que se presume que tiene vinculaciones a la cúpula de la vieja organización Tupamaros. Este individuo que se suicido con más de 10 balazos (de los cuales solo uno fue de su propia arma), se llevo consigo todos los secretos, dejando apenas algunas pistas en su computadora, sus movimientos y cuentas bancarias. Nos enojaremos si leemos que un judío hizo todo esto, aunque por esta vez la prensa solo dice que el delincuente abatido era judío. En casos menos complejos y del vocabulario popular escuchamos a diario que los judíos son tacaños, que los gallegos son brutos, que los etíopes son ingenuos o violentos, que los porteños son chantas y muchos otros conceptos que generalizan a personas absolutamente individuales. Cada uno debe ser responsable de sus actos en todo sentido y no su comunidad. Estamos convencidos de que hay muchas personas que trabajan como mafias y que son provenientes de Rusia. Cada una de ellas tendrá que asumir sus acciones no solamente ante la justicia sino ante toda la comunidad del país en que viven. Sin embargo esto no debe afectar a la comunidad rusa en su conjunto ya que no podemos juzgar a un colectivo por lo que un individuo hace y mucho menos condenarlo y fijarle penas, jurídicas o sociales. Generalmente vemos las cosas malas que aportan las comunidades de inmigrantes y olvidamos el aporte que realizan a la cultura, las artes, los conocimientos, los deportes y otras áreas. La inmigración rusa es como la sudamericana muy importante para Israel. En su momento por necesidades políticas o demográficas se facilitaron algunos controles y ahí si tenemos un problema. Es vox populi que muchas personas generalmente de Rusia y sus países vecinos han ingresado al país con documentación falsificada logrando ingresar algunas personas con graves antecedentes policiales por delitos realizados en sus lugares de origen y residencia. Quienes hayan facilitado esta situación deben ser juzgados incluso como participes necesarios tanto en este asesinato como en otros hechos delictivos en que participaron estos individuos. Que el sistema de controles fue más flojo por decisión política del gobierno de turno o por permisos otorgados por funcionarios responsables durante los años de mayor  inmigración es algo conocido por la ciudadanía. Si esos permisos fueron otorgados a cambio de dinero u otras dávidas cometieron un delito grave por las consecuencias que hoy comprobamos. Estamos ante delitos graves que deben ser juzgados. Mejor tarde que nunca, mejor saber con quienes vivimos que estar despreocupados pensando que no existe ese peligro en nuestra vida diaria. Mientras la discusión entre gobernantes religiosos y no religiosos se basa en si pueden entrar o vivir en Israel personas con padre o abuelo judío o familiares no judíos de los israelíes, se ha permitido ingresar y acceder a la ciudadanía israelí a delincuentes buscados por la justicia de otros países. Es un hecho grave que no admite discusiones ni cambio de ideas, ni comentarios, ni pretextos. Se puso en peligro con esas decisiones al resto de la población y eso es imperdonable. En todos los países hay delincuentes, en todas partes hay asesinos y personas mentalmente enfermas que hacen cosas terribles que nos asombran. Israel no tiene la obligación de ser diferente. Los judíos y los israelíes no podemos hacernos responsables por el accionar de cada persona en particular. Lo que si debemos hacer es respetar las leyes entre las cuales se encuentra la ley del retorno y todas las leyes referentes a la alía (inmigración). Quienes no lo hayan hecho son pasibles de juicios y condenas. Los diferentes gobiernos parecen ignorar la inmigración ilegal que existe, solo ellos pueden mirar hacia otro lado. La población sabe a la perfección quienes son, donde están, que hacen, de que viven. Aun en los casos de que su comportamiento sea bueno las leyes del país no están siendo cumplidas. Solo hay que darse una vuelta por la terminal de ómnibus de Tel Aviv, por las cocinas de los hoteles de Eilat, algunos sitios de cultivo en los que los israelíes no desean trabajar y otros lugares frecuentados por extranjeros indocumentados.

Se ha permitido la inmigración ilegal, de eso no hay dudas. La necesidad de cubrir trabajos duros a bajo salario y los grandes negocios de empresas con "permisos especiales” para traficar con personas son prueba evidente de lo que sucede. Una mujer colombiana o de otros países debe disponer de 5000 dólares para llegar a Israel a cuidar un enfermo o a realizar tareas de limpieza. Ese dinero que se cobra no va al Estado sino que es un negocio privado y alguien otorga esos derechos a los empresarios. El dinero recaudado no ingresa en ninguna dependencia oficial. Sin embargo estas empresas publican anuncios en la prensa y bastaría con hacerse pasar por interesado para conocer su funcionamiento. Si bien esto muestra una metodología que blanquea la inmigración ilegal por un tiempo, los casos como el del asesino mencionado y quienes entran con documentación apócrifa a Israel son los más preocupantes. Ese individuo que se jacta de ser un gran “hijo de puta” y que lo ha demostrado con creces ha puesto en tela de juicio a su comunidad ante los ojos de los demás. Debemos reflexionar. Los judíos sufrimos en carne propia las generalizaciones y el racismo, conocemos el daño que esto produce al tejido de la sociedad que integramos. Tiendo mi mano latinoamericana, judía e israelí a toda la comunidad rusa que se ve colectiva e injustamente juzgada por el accionar privado de este y algunos otros individuos. Todos juntos debemos trabajar para tener un país cada vez mejor y para defendernos de los peligros externos que no son pocos. No existen los rusos mafiosos, ni los judíos amarretes, ni los gallegos brutos. Existen personas que en determinados momentos hacen cosas buenas o malas y que deben responder de sus actos ante la justicia que por suerte funciona en nuestro país. Sin necesidad de ir muy atrás ni de mencionar presos famosos en nuestras cárceles basta recordar que en estos momentos están siendo juzgados un ex Presidente y un ex Primer Ministro. No es que no haya gobernantes corruptos en el resto del mundo, muy por el contrario. Sin embargo no se los juzga, andan sueltos exhibiendo sus botines y alardeando de su impunidad. Por suerte, en Israel es diferente y si bien puede haber errores, hay una justicia que hace su trabajo sin importar el rango del enjuiciado. No puedo ser tan optimista con el prejuzgamiento que se hace de los acusados en los medios de difusión donde se condena por adelantado ante cualquier denuncia a un ciudadano que de resultar inocente no podrá borrar la imagen que la sociedad tuvo a través de las informaciones imprudentes. El pueblo de Israel con sus jóvenes años tiene que aprender que nadie es culpable hasta que se demuestre lo contrario. Es necesario instaurar pronto en el país una constitución como la que existe en los países del mundo occidental y civilizado que pretendemos integrar. Ese es el próximo desafío a cumplir que hará que la justicia que hoy funciona, lo haga aun mejor, teniendo los instrumentos necesarios para ejercerla.

Los estereotipos  producen desconfianza, odio, rencor y sentimientos negativos que debemos evitar para poder construir una sociedad posible.  El futuro es lo unico que se puede cambiar.




Tags: HIJO DE PUTA, FAMILIA, ASESINATO, CRUEL, RACISMO, ESTEREOTIPO

Publicado por javerim @ 21:21  | EDITORIALES DE BERNY
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Comentarios
Publicado por Invitado
Lunes, 18 de enero de 2010 | 6:19
RebotadoPEDRO FELIDOR ROA BARRIENTOS, yo, tu hija biol?gica, Nicole, te acuso de haberme violado desde los 11 a los 18 a?os. Ya que el Ministerio P?blico y Fiscal?a de Quell?n y Castro no han calibrado la gravedad de mi denuncia, y no quieren hacer justicia, recurro a los medios. La prensa -en este caso la web-, hacen lo que no hacen los personeros estatales: enjuiciar y condenar a los hijos de puta.El se?or a que refiero se llama PEDRO FELIDOR ROA BARRIENTOS; hijo de carabinero;exitoso hombre de Negocios; due?o de Radio Quell?n y del Museo; se presenta a la opini?n p?blica como un comunicador social y m?sico. Se ha granjeado importantes redes de contacto, pues en su gesti?n y programa radial "A MICR?FONO ABIERTO", suele entrevistar a "importantes" personalidades del quehacer nacional, a l?deres, a pol?ticos. Por eso no se atreven a tocarlo.PEDRO FELIDOR ROA BARRIENTOS,YO TE ACUSO: ERES UN DEPRAVADO, INCESTUOSO, VIOLADOR DE TU HIJA. DEBES PAGAR CON C?RCEL POR TUs CR?MENES.:Ardiendo