Mi?rcoles, 20 de enero de 2010

EL AÑO DE LA VERDAD

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Los retos de Obama

por PABLO PARDO

WASHINGTON.- Obama ha vuelto a hacer Historia. Justo un año después de haber congregado a dos millones de personas en Washington para celebrar su toma de posesión del cargo, el presidente de Estados Unidos sufrió anoche una derrota, verdaderamente, de proporciones históricas. Un escaño del Senado en Massachusetts que había 'pertenecido' a la familia demócrata Kennedy —primero a John y después a Robert— desde 1952 pasó a manos republicanas. No es sólo un fracaso simbólico. Con esa derrota, los demócratas pierden la posibilidad de evitar que los republicanos ejerzan una minoría de bloqueo.

 

Toda la agenda de Obama—su reforma sanitaria, la creación de un mercado de emisiones de CO2 y la reforma financiera—queda en el aire tras el espectacular batacazo electoral demócrata de ayer. Y, para complicar todavía más las cosas, el presidente deberá contar con la oposición republicana para llevar a cabo su principal proyecto de política exterior, la escalada en Afganistán, a la que gran parte de los demócratas se han opuesto.

 

Entretanto, Obama entra en su segundo año con un índice de aprobación de apenas el 48%, es decir, el más bajo de ningún presidente de EEUU a estas alturas de mandato desde que, hace seis décadas y media, empezaron a realizarse encuestas. Y, para acabar de rematar, el eje de su política, la reforma sanitaria, es profundamente impopular.

 

En otras palabras: Obama no podía haber empezado peor el año. Su retórica vibrante no se ha traducido, por ahora, en hechos, más allá de la estabilización de la economía. No ha intentado poner orden en su partido, y no ha hecho esfuerzos por convencer a una oposición que ha hecho del 'No a todo'su principal bandera. El resultado de esa dinámica es claro. La Administración y el Congreso llevan cuatro meses discutiendo la creación de un mercado de emisiones de gases de 'efecto invernadero', siete la reforma sanitaria, y diez la reestructuración de la regulación del sector financiero, pero todavía no han sido capaces de llegar a acuerdo alguno en ninguna de esas 3 áreas.

 

Y, encima, el presidente se está quedando sin tiempo. Le queda hasta el 2 de noviembre, el día en que los estadounidenses acudirán a las urnas para renovar a los 435 miembros de la Cámara de Representantes y a 34 de los 100 senadores. A falta de 10 meses para las elecciones, es difícil saber qué va a pasar. Pero el desastre electoral de ayer, sumado a los de Virginia y New Jersey en noviembre, hace pensar que la enorme mayoría demócrata en ambas cámaras va a quedar sustancialmente reducida. Si se cumple ese pronóstico, la agenda de Obama quedará liquidada.

 

Así que el presidente tiene hasta el verano—antes de que arranque la campaña electoral—para tratar de desatascar todos estos frentes de batalla.

 

1.—Empleo

Si el mercado laboral no mejora, los demócratas van camino de la ruina el 2 de noviembre. La tasa de paro es del 10%, pero si se suma el subempleo (que en EEUU conlleva la ausencia de cobertura sanitaria) y los parados que no salen en las estadísticas porque han perdido toda esperanza de encontrar empleo, la cifra sube al 17,2%, según las estadísticas oficiales. Obama está planeando centrar su agenda en las próximas semanas en la creación de empleo. Pero, por ahora, las perspectivas son pesimistas. La propia Reserva Federal cree que la tasa oficial de paro será del 9,7% a final de año.

 

2.—Afganistán y la 'lucha contra el terrorismo'

Obama no ha logrado que la oposición le quite el sambenito de débil en política exterior. Su abandono del escudo antimisiles en Polonia y República Checa y su escaso apoyo público a los reformistas iraníes se han combinado con el intento de atentado de Al Qaeda del día de navidad, cuando el terrorista suicida Umar Farouk Abdul Mutallab trató de volar por los aires el vuelo 253 de Northwest en Detroit.

 

Ahora, Obama tiene que mostrarse más duro. Y eso no será fácil. Los republicanos—que en todos los demás apartados de su agenda le han declarado literalmente la guerra—son su principal apoyo en esa área. Hasta ahora, el presidente se ha limitado a escalar la Guerra de Afganistán y a continuar, más o menos, los planes de Bush de retirada de Irak y de intervención ocasional en Somalia y Yemen. Todo hace pensar, sin embargo, que Obama necesita articular su propia estrategia antiterrorista.

 

Por si eso fuera poco, el máximo responsable militar de las Guerras de Irak, Afganistán y Yemen es el general David Petraeus, que acaba de ser galardonado con el Premio Irving Kristol, el equivalente del 'Oscar' de los conservadores de EEUU, y del que se rumorea que podría incluso entrar en política como candidato a la vicepresidencia en 2012.

 

3.—Reforma financiera

Éste es un punto en el que la Administración puede conseguir al menos un éxito propagandístico en primavera, si bien es cierto que la reforma será mucho menos ambiciosa que lo que propone el 'ala izquierda' demócrata, lo que puede abrir otra brecha entre Obama y sus seguidores más 'rojos'. La solución parece que será el recurso al populismo, como ya quedó reflejado el jueves cuando Obama, con el apoyo entusiasta del Congreso, aprobó un impuesto especial para gran parte de las entidades financieras que han recibido ayudas públicas.

 

No parece, sin embargo, que ni el presidente ni el Legislativo vayan a cerrar los 'agujeros' en el sistema regulatorio de EEUU ni a reducir la 'sopa de letras' de agencias regulatorias, que en la práctica no hacen más que superponer sus funciones sin ser capaces de regular verdaderamente los riesgos del sistema.

 

4.—Mercado de emisiones

El 19 de abril de 2009, el jefe de gabinete y 'mano derecha' de Obama Rahm Emanuel, dijo: "Sé que esto va a pasar: a final de año habrá una ley de energía en la mesa del presidente". A día de hoy, ni siquiera hay un miserable borrador. Lo único que ha logrado Emanuel con su habilidad profética es que su frase encabece la lista de 'Las diez predicciones más equivocadas'de 2010, de la revista 'Foreign Policiy'.

 

El objetivo declarado de Obama es crear un mercado financiero en el que las empresas puedan comprar y vender permisos, emitidos por el Gobierno, para emitir gases que provocan el 'efecto invernadero' y, así, favorecer el desarrollo de energía renovables, un área en la que la Administración de EEUU está muy interesada en la experiencia de España.

 

Ése es el objetivo. El resultado es un 'Vietnam parlamentario' peor que la monumental pelea de la reforma sanitaria. Por un lado, los republicanos son como una especie de muro ante cualquier intento de limitar esas emisiones. Por otro, una serie de demócratas de Estados petroleros y carboneros (el 50% de la energía eléctrica de EEUU procede de térmicas de carbón, en general bastante antiguas y poco eficientes) también se oponen.

 

Ahora, todas esas peleas apenas tienen sentido. Tras la derrota demócrata de Massachusetts, el mercado de emisiones está bien muerto y enterrado. Ningún senador va a arriesgar su reelección por el 'efecto invernadero'.

 

5.—Irán

Ése es uno de los puntos más débiles de la política de Obama. Hasta ahora, como reconoció la propia secretaria de Estado, Hillary Clinton, en su rueda de presna conjunta con el ministro español de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, el 14 de diciembre, “hemos ofrecido a nuestras contrapartes iraníes la posibilidad de implicarnos en negociaciones serias, pero no creo que nadie pueda dudar que nuestros esfuerzos han producido muy poco en términos de una repuesta positiva por los iraníes”. Ha sido una oferta que para el ex asesor de George W. Bush y uno de los máximos representantes del ala ‘neoconservadora’ (léase imperialista) del Partido Republicano, Richard Perle, “ha generado una impresión de debilidad de EEUU”. Entretanto, el tiempo pasa. Irán está cada día más cerca de tener la bomba atómica. Israel se fía cada día menos de EEUU en esta cuestión. Y cada día queda más claro que Obama no tiene un ‘plan B’ si fracasan las negociaciones.

 

Foto: AFP


Publicado por javerim @ 22:19
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