Y llego el día... CHARLY GARCIA en Israel...
Tres palabras en hebreo,
shalom, rakevet y matos... seguramente dictadas por audífono. Varias
veces nos dijo "ESTO ES INCREIBLE." En el escenario un piano oficiaba
como prolongación de sus manos con música incorporada. Con un andar
cansino pero no muy diferente al que conocíamos tiro un micrófono por
error, algo que antes hubiera hecho especialmente y con gran placer. El
marco del anfiteatro en Cesárea, una belleza. La concurrencia de
latinos que casi colmaron las instalaciones trato de crear un clima que
se logro en gran parte aunque siendo un lugar abierto no resulto con el
impacto de otros espectáculos. Los músicos hicieron muy bien su trabajo y
la puesta en escena resulto impecable. Una pantalla muy animada que
oficio de telón de fondo termino de redondear un espectáculo al que no
se podía faltar. Tener a Charly en Israel no es cosa de todos los días y
quizás no vuelva a repetirse. Verlo a 2 o 3 metros de distancia lo
convirtió de repente en un ser de carne y hueso, un ser humano casi real
al que nunca pensamos podríamos conocer. El ídolo, ese de nuestra
infancia al que difícilmente podíamos acceder estaba allí, mas calmo,
mas sencillo, pero con la magia intacta de sus canciones, de su estilo y
de su aura.
Al terminar la velada nos fuimos con un doble sabor en los labios. La
alegría de haber estado allí, de haberlo escuchado desde tan cerca
reviviendo momentos de nuestra vida, y la tristeza de saber que ya nada
es ni será igual que antes, que el tiempo pasa irremediablemente y que
no hay maquillaje que pueda disimularlo, de saber que los errores dejan
secuelas y que el entusiasmo no puede sustituir a la realidad.
Fuimos con una fantasía, con un sueño y en parte lo hemos cumplido.
La
imaginación de cada uno hará que lo veamos de la forma que más nos
agrade. El show debe continuar...Tags: charly, israel, kesarea, show, argentino, charly garcia