Mi?rcoles, 16 de abril de 2014

autor:  Bernardo Ptasevich  para Aurora Israel

Tema delicado si los hay. ¿Cómo coordinar el humanismo, el respeto por los derechos del individuo, con el temor y la autodefensa ante el peligro inminente? ¿Cómo hacer para no sentirse insensible y a la vez defenderse, cuidar a la familia y al lugar en que esta vive?

Anuncios a toda voz, silencio con secreto incluido de lo que se está anunciando, una fórmula nada entendible. Si es secreto, los anuncios y las explicaciones a medias están de más. Si es público y transparente, el secreto no tiene por qué existir. Salvo que se esté haciendo algo malo y que no se pueda hablar de ello. Si por el contrario estamos convencidos de hacer lo correcto, ¿por qué esconder la información?

El poder del presidente

Me gustaría saber por que el presidente puede tomar una decisión de este tipo que afecta a todos, a los que están de acuerdo y a los que no lo están. Temas delicados como éste no pueden estar en manos de una persona por más cargo que tenga. Convengamos que aún con un gran apoyo, el presidente José Mujica solo tiene el respaldo de la mitad de la población, en el mejor de los casos. Pero él debe gobernar para el cien por ciento de los habitantes. Una vez que asume su cargo es el presidente de todos. En este razonamiento, sus creencias políticas, sus convicciones personales respecto a temas como el que nos ocupa, no son suficientemente válidas como para decidir por todos. Ni siquiera importa lo que diga la ley, si tiene o no tiene facultades. Debo suponer que si las tiene y que por eso lo hace. ¿Pero dónde están las facultades morales en una decisión de este tipo? Es algo trascendente y fuera del itinerario regular de los gobernantes, algo que no se puede decidir por capricho u otras causas en forma personal.

Los presos pueden ser inocentes

No tengo por qué dudar que los presos de Guantánamo en cuestión sean inocentes. Al fin y al cabo no han sido juzgados, no se les ha comprobado nada y han estado ilegalmente en una cárcel de las más duras del mundo. Tampoco puedo saber si son culpables o terroristas por el mismo motivo, sin juicio no hay verdad.
Pero hay algo poco claro en estas negociaciones. En primer lugar, si el presidente Obama está convencido de que los presos eran inocentes debe asumir la responsabilidad que les toca en el asunto. No es liberando y desparramando presos por el mundo la forma de sacarse la culpa de lo que hicieron.
La realidad indica que si EEUU los detuvo y los retuvo en la cárcel por todos estos años y hoy su gobierno está convencido que se cometió una injusticia, debe reparar el error en su territorio y bajo sus propios riesgos. El Sr. Obama debe liberar los presos que cree inocentes en su país, darle documentos legales, subsidios y trabajo además de cualquier otra reivindicación que corresponda. Pero claro, es más fácil negociar con gobiernos débiles, incluso con los que son contrarios a los EEUU, esos que se juntan para demonizar y considerarlo el padre de todos los males. Lo que no sabemos es cuál es el precio que el gobierno americano pagará por este pequeño favor ni a quién se lo va a pagar.

Atraer la mirada del islamismo radical

¿Tengo que pensar que caprichosamente la nación del norte tomó a estos señores sin motivo alguno y los trajo a la cárcel o acaso creer que realmente tienen alguna conexión con el extremismo?
No creo que a Uruguay le convenga una importación del radicalismo islamista a su territorio. Ya hay bastantes problemas de inseguridad, delitos que no se resuelven y se multiplican, robos, asesinatos, y mucha gente que no llega a fin de mes con un trabajo normal. Aun siendo inocentes, la llegada de los presos islamistas de Guantánamo traerá
al país la atención y dedicación de grupos extremistas que hoy por hoy no vemos cotidianamente actuando en el lugar. Está bueno que Uruguay sea un país democrático, que la justicia sea defendida y la injusticia reparada pero en lo interno hay mucho de eso para hacer que está pendiente. Reparar la injusticia que se comete en otras tierras parece al menos un exceso de responsabilidad. Es como pedir disculpas ajenas, corregir los errores que otros cometieron. Obama resuelve sus problemas y los importa, en este caso al Uruguay.

El gobierno uruguayo y la comunidad judía

Hay mucha preocupación en la comunidad judía por la llegada de islamistas al país. Se cree que detrás de ello pueden llegar otros mucho menos inofensivos; que se está abriendo una puerta y facilitando la instalación de esos intereses en el país. Está en la retina de todos el atentado a la Embajada de Israel y a la AMIA en Argentina.
El peligro de que se repitan esos hechos pero en territorio oriental está latente y hay que cuidarse. El Sr. Sergio Gorzy, presidente de las entidades representativas de la comunidad judía, fue invitado por el gobierno para informarle sobre la falta de riesgos en traer a los invitados. Poco antes había sido advertido de que recibiría noticias de este tipo pidiéndole que no se alarme. Todo muy misterioso, todo manejado entre bambalinas.
Luego de la reunión, el representante de la comunidad manifestó que se iba más tranquilo de lo que llegó, que se enteró que los presos eran de escasa peligrosidad o casi nula. ¿Qué pueden haberle dicho en esa reunión que lo hagan cambiar tan radicalmente de opinión? Ahora resulta que todos sabían que esta gente no hizo nada, que estaban allí porque se ensañaron con ellos, que pasaron varios años en la cárcel porque a nadie se le ocurrió que la justicia debía funcionar.

La política es el arte de lo posible, y de lo increíble

Todo en política, politiquería, nacional, internacional, intereses, cuentos, es secreto menos lo que quieren que se sepa. Siempre defendí la política como algo necesario, algo con lo que los ciudadanos pueden acordar en temas sobre los que no están de acuerdo. Pero está claro que esto no es política en el sentido que corresponde.
Quiero saber por qué un gobierno de izquierda, absolutamente contrario a los Estados Unidos, que no deja de hacer trascender manifestaciones antiamericanas, accede a un pedido de este tipo para solucionar la política interna del presidente Obama.
Ha prometido cerrar Guantánamo y quiere cumplirlo a toda costa, mejor dicho, a costa de Uruguay y otros países que acepten su propuesta. Está en juego su prestigio y los ciudadanos de su país no dejan pasar por alto estos detalles. Pero los gobernantes uruguayos no pueden ir a casa de quienes critican todos los días cuando por algún motivo es conveniente. Ser o no ser, ese es el problema.

Nuevos ciudadanos con todos los derechos

Pase lo que pase ya está decidido que los presos de Guantánamo van a aterrizar en Uruguay. Quizás sean recibidos por organizaciones extremistas como un triunfo. Muchos lo verán también como una victoria ante Israel y los judíos del mundo. Las autoridades han anunciado que los recién llegados no tendrán vigilancia especial, que harán la vida normal de cualquier ciudadano, que trabajarán en fábricas que ya ofrecieron empleos, (quizás empresarios vinculados ideológicamente al asunto).
Vi algunas fotos de los presos a liberar y su estado no parece apto para trabajar en una fábrica, por el contrario los veo en condiciones de recibir todo tipo de subsidios. Han pasado muy mal estos años y su estado corresponde a lo que vivieron. Si son inocentes es muy lamentable todo lo ocurrido. Creo que apresarlos sin juicio es terrible e ilegal. Liberarlos sin haber tenido juicio puede ser por lo menos muy peligroso.

fuente: aurora


Publicado por javerim @ 16:21  | EDITORIALES DE BERNY
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